jueves , 16 abril 2026
Devocion Familiar 2018

El precio del pecado

 

«Purifícame con hisopo  y seré limpio; lávame y seré más blanco que la nieve». Salmos 51: 7

AL PRINCIPIO se sintió asustada por la presión que el rey ejercía con sus miradas y declaraciones de doble sentido. No aceptaba siquiera la idea de serle infiel a su marido. Pero necesitaba ser gentil con el rey. A fin de cuentas, su esposo era uno de los principales comandantes del ejercito de David.

Con el correr del tiempo ya no le pareció tan detestable la presión. Se sentía lisonjeada por despertar esos sentimientos en el rey. Después comenzó a gustar de la situación y, finalmente, adulteró.

Cuando se dio cuenta de la realidad de su pecado, trató de justificarse a sí misma. Inconscientemente cargó toda la culpa en el rey. «¿Qué podía hacer», pensaba, «si él tiene todo el poder? Solo fui una víctima; tenía que ceder, el empleo de mi marido estaba en juego».

Fuera como fuese, el corazón dolía. Mucho más todavía cuando empezo a ver las consecuencias de su pecado: su esposo fue asesinado en el cumplimiento del deber, y quedo embarazada del rey y el bebe nacio enfermo. Cada vez que contemplaba el sufrimiento y seré limpio; lávame y seréde su hijo, la conciencia le gritaba: «Tú tienes la culpa; eres tú quien debería estar sufriendo, eres tú quien deberia haber muerto.

Un dia dejo de justificar su error. Cayo de rodillas en la soledad de la noche y reconocio como David: Soy la unica cumplable; no fui victima, acepte voluntariamente. Todo lo demas es pretexto. Ahi comenzo a renacer. se levanto de las cenizas. Se sintió perdonada. La conciencia dejó de atormentarla y fue la feliz madre de Salomón, el rey sucesor.

Betsabe es el tipico caso de las personas precionadas-acosadas por el jefe De las que tienen que hacer concesiones para conservar el empleo o la posición, o para subir en la carrera de la vida. Pero la historia de esa mujer nos confirma el concepto bíblico de que para tener paz en el corazón no necesitamos dar explicaciones ni justificamos. Lo que necesitamos es confesar para ser perdonados. Es una lástima que a veces, en la vida, es preciso pasar noches y noches de insomnio; desfilar por los consultorios de los psicoanalistas y tomar muchos comprimidos para entender que no existe paz sin perdón, ni felicidad plena sin un arreglo de cuentas con Dios y con la propia conciencia.

#Elpreciodelpecado
#MatinalFamiliar
#MeditacionesDiarias
#RadioJovenAdventista

Matinal Para Toda La Familia 2018.
“A Solas Con Jesus”
Por: Alejandro Bullón

Matinales más recientes

Matinales relacionados

¿Qué hacer? 

  «No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; corrige al...

El año está terminando 

«Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto,...

EN NOMBRE DEL SEÑOR

  Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho,...

TU GRAN OPORTUNIDAD

  Así será bendecido el hombre que teme a Jehová. Salmos 128:...

Copyright 2026