«El Señor detesta los labios mentirosos, pero se deleita en los que dicen la verdad».
Proverbios 12: 22, NTV
De Siquem los israelitas volvieron a su campamento de Gilgal. Allí los visitó poco después una extraña embajada, que deseaba realizar un pacto con ellos. Los embajadores manifestaron que venían de tierras lejanas, cosa que parecía confirmar su apariencia. Llevaban ropas viejas y raídas; sus sandalias estaban recosidas; sus provisiones de boca estaban mohosas, y sus odres, rasgados y remendados, como si se los hubiera reparado apresuradamente durante el viaje.[…]
Estas explicaciones prevalecieron [.. ] «Josué hizo la paz con ellos; también celebró con ellos una alianza concediéndoles la vida y los príncipes de la congregación hicieron un jurament0>> Jos. 9: 15. Así se concertó la alianza.[…]
Pero les hubiera salido mejor a los gabaonitas si hubieran tratado honradamente con Israel. Aunque su sumisión a Jehová les permitió conservar la vida, su engaño solo les reportó deshonra y servidumbre. Dios había establecido que todos los que renunciaran al paganismo, y se unieran con los israelitas, debían participar de las bendiciones del pacto. Quedaban incluidos en la expresión «los extranjeros que habiten entre ustedes», y con pocas excepciones esta clase había de gozar iguales favores y privilegios que Israel. El mandamiento de Dios fue: «No opriman a los extranjeros que habiten entre ustedes. Trátenlos como si fueran sus compatriotas, y ámenlos como a ustedes mismos» (Lev. 19: 33, 34, RVC). […]
Estas eran las condiciones en las cuales los gabaonitas podrían haber sido recibidos de no haber mediado el engaño al cual habían recurrido. Ser hechos leñadores y aguadores por todas las generaciones no era poca humillación para aquellos ciudadanos de una ciudad real, donde todos los hombres eran «valientes». Pero habían adoptado el manto de la pobreza con fines de engaño, y les quedó como insignia de servidumbre perpetua. A través de todas las generaciones, esta servidumbre iba a atestiguar el aborrecimiento en que Dios tiene la mentira.— Patriarcas y profetas, cap. 47, pp. 481-483.
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Devocional Vespertino para 2024.
«Conflicto y Valor»
Por: Elena G de White
Colaboradores: José Sánchez y Silvia García
