sábado , 10 octubre 2026
Conducción del Niño

EL PODER DEL HÁBITO

Las acciones pequeñas son importantes—   Todo curso de acción tiene un doble carácter e importancia. Es virtuoso o malo, correcto o erróneo, de acuerdo con el motivo que lo impela. La frecuente repetición de un hábito erróneo deja una impresión permanente en la mente del que lo ejecuta y también en la mente de los que están relacionados con él de alguna manera, ya sea espiritual o temporal. Los padres o maestros que no prestan atención a las pequeñas acciones que no son correctas, establecen esos hábitos en los jóvenes.—The Review and Herald, 17 de mayo de 1898.

Los padres deben obrar fielmente con las almas que les han sido confiadas. No deben estimular en sus hijos el orgullo, el despilfarro y el amor a la ostentación. No deben enseñarles ni permitir que aprendan pequeñas gracias que parecen vivezas en los niños, pero que después tienen que desaprenderse, y que tendrán que corregirse cuando sean mayores.—Joyas de los Testimonios 1:146.

Las pequeñas travesuras y los errores pueden parecer divertidos cuando el niño es muy pequeño, y quizá se permitan y fomenten, pero a medida que crece el niño, se hacen repulsivos y ofensivos.— Carta 1, 1877.

Los malos hábitos se forman más fácilmente que los buenos— Todo el conocimiento que puedan adquirir no contrarrestará los malos resultados de una disciplina laxa en la niñez. La frecuente repetición de un descuido forma un hábito. Un acto erróneo prepara el camino para otro. Los malos hábitos se forman más fácilmente que los buenos y se renuncia a ellos con más dificultad.—The Review and Herald, 5 de diciembre de 1899.

Si se los deja a su capricho, los tiernos niños aprenden lo malo más fácilmente que lo bueno. Los malos hábitos se acogen más fácilmente en el corazón natural, y las cosas que se ven y oyen en la infancia y en la niñez se imprimen profundamente en la mente.— Pacific Health Journal, septiembre de 1897.

Los hábitos precoces deciden la futura victoria o derrota— Seremos individualmente, para el tiempo y la eternidad, lo que nos hacen nuestros hábitos. Las vidas de los que desarrollan hábitos correctos y son fieles en la realización de cada deber, serán como luces brillantes que esparcen resplandecientes rayos sobre el sendero de otros; pero si se consiente que haya hábitos de infidelidad, si se permite que se fortalezcan hábitos de relajamiento, indolencia y descuido, una nube más oscura que la medianoche se posará sobre las perspectivas de esta vida y para siempre privará al individuo de la vida futura.—Testimonies for the Church 4:452.

En la niñez y la juventud es cuando el carácter es más impresionable. Entonces es cuando debe adquirirse la facultad del dominio propio. En el hogar y la familia, se ejercen influencias cuyos resultados son tan duraderos como la eternidad. Más que cualquier dote natural, los hábitos formados en los primeros años deciden si un hombre vencerá o será vencido en la batalla de la vida.—El Deseado de Todas las Gentes, 75.

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CONDUCCIÓN DEL NIÑO

SECCIÓN #9 * Elementos Fundamentales  de la Edificación Del Carácter *

 Capítulo 37: “ EL PODER DEL HÁBITO ”
Por: Elena G De White
Colaboradores: América Lara & Adriana Jiménez

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