Tomado de la: Lectura Devocional de Adolescentes 2026
“LA VUELTA AL MUNDO EN 365 DÍAS»
Por: Odailson Fonseca
Colaboradores: Matilde Reyes y Adriana Jiménez
«¡Salva a tu pueblo, oh Señor!» (Jeremías 31:7).
La nobleza de un héroe no se mide cuando todo sale bien, sino precisamente en los momentos en que todo lo demás sale mal. Y la fibra de un líder se revela más cuando su vitrina recibe piedras que cuando es iluminada por los flashes de la admiración. Moisés aprendió a lidiar con la oposición. Nehemías se fortaleció al enfrentar críticas. José persistió ante la envidia de sus hermanos. Pablo asumió la responsabilidad por los prisioneros en medio del pánico de un naufragio. En resumen, liderar siempre será asumir una responsabilidad mayor.
Veinticuatro horas después del Día D, las noticias comenzaron a llegar directamente desde Normandía al gabinete central de las Fuerzas Aliadas. Aunque todos apoyaban esa maniobra temeraria, la decisión final y todo su peso recaían sobre los hombros del Comandante Supremo, un hombre llamado Dwight Eisenhower. A él le correspondía la responsabilidad de la firma final que autorizara la operación. Y firmó.
Obviamente, los informes positivos sobre el éxito de la operación fueron recibidos con extrema ansiedad por los ojos sin descanso de aquel líder.
Lo que nadie sabía, y que se reveló años después de la victoria aliada, es que Eisenhower tenía un Plan D.
En realidad, “D” de derrota. ¿Y si todo salía mal? ¿Y si los soldados eran masacrados por miles y se perdía la batalla? ¿Y si el mundo caía permanentemente en manos de los nazis?
Con papel y pluma, Eisenhower guardó en el bolsillo de su uniforme un texto que, afortunadamente, nunca se leyó oficialmente. Escribió:
«Nuestra operación ha fallado. Mi decisión de atacar en este momento y lugar se basó en la mejor información disponible. Todas las tropas cumplieron su deber con valentía y devoción. Cualquier error o vergüenza se me deben atribuir únicamente a mí».
La verdadera grandeza de alguien se revela en el acto extremo de asumir los errores de otros. Si este hombre, lejos de ser perfecto, tuvo esa valentía de asumir lo que podría haber sido una derrota, ¿qué decir del Dueño de las galaxias que llevó sobre sus hombros la culpa del pecado universal? Sí, Dios fue más allá, muriendo por dentro al ver a su Hijo sufrir en la cruz.
Es imposible ser indiferente ante tan inmenso amor y valentía divinos, ¿verdad?
Vive este día haciendo que valga la pena todo lo que el Padre celestial hizo por nosotros. Al fin y al cabo, no basta con haber vencido; es necesario amar apasionadamente a Aquel que venció.
Tomado de la: Lectura Devocional de Adolescentes 2026
“LA VUELTA AL MUNDO EN 365 DÍAS»
Por: Odailson Fonseca
Colaboradores: Matilde Reyes y Adriana Jiménez