jueves , 16 abril 2026
Matinal Para Adultos 2020

EL PERDÓN DIVINO

DEPRESIÓN

«Deje el impío su camino y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar» (Isaías 55:7).

El verdadero perdón no es de naturaleza humana. Tal perdón solo puede tener lugar mediante la influencia del Espíritu Santo. Solo él puede enternecer el corazón para que el ser humano imperfecto conceda el perdón auténtico.

El versículo de hoy habla del perdón divino. Nos hace un llamamiento personal. Se nos invita a volvernos al Señor sabiendo que él tendrá misericordia y será amplio en perdonar. La palabra hebrea traducida como ‘amplio’ es rabáh, que expresa algo numeroso, enorme que, además, está en constante crecimiento. Es el mejor término que el profeta pudo encontrar para expresar la idea inspirada de reencontrarse con el Dios magnánimo que no ve el tamaño de la transgresión, sino la sinceridad del corazón humano.

El tema del perdón de Dios aparece repetidamente en la Escritura y utiliza diversas alegorías y parábolas. La historia del hijo pródigo (Lucas 15) es uno de los relatos más bellos y significativos que describen el carácter perdonador de Dios. La Biblia utiliza figuras retóricas como la nieve y la lana (Isaías 1:18), excelentes imágenes de blancura, que ejemplifican el perdón. También se nos habla del Dios que perdona la maldad y se olvida de todos nuestros pecados que van a parar a lugares profundos del mar (Miqueas 7:18-19). Con todo, estas figuras retóricas son incompletas, pues el perdón que Dios ofrece es inmenso e infinito.

Una de las causas de la depresión es la culpa, muchas veces infundada, como cuando alguien se siente culpable de haber sobrevivido a un accidente, donde otros han perdido la vida, o cuando un niño se siente culpable por la separación o el divorcio de sus padres. Pero otras veces la culpa es merecida: un fuerte remordimiento por una conducta pecaminosa. En este caso, la solución es el perdón divino. Cristiano, el protagonista de El progreso del peregrino, de John Bunyan, sufría sobremanera por la carga de culpa que en su caminar llevaba sobre los hombros. Al ver la cruz de Cristo, nota que la carga se deslizaba y rodaba colina abajo desapareciendo por completo.

Si padeces síntomas depresivos por causa de tus transgresiones, fija tus ojos en la cruz de Cristo en actitud de arrepentimiento y haz tuya la promesa: «Por amor de tu nombre, Jehová, perdonarás también mi pecado, que es grande» (Salmos 25:11). De inmediato notarás que tu carga pecaminosa rueda cuesta abajo y desaparece para siempre.

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Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2020
«Buena Medicina es el Corazón Alegre»
Por: Julián Melgosa – Laura Fidanza.
Colaboradores: Ricardo Vela & Paty Solares

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