Mateo 20: 20-28
«Al vencedor le concederé que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono».
Apocalipsis 3: 212
Santiago y Juan presentaron, por medio de su madre, una petición a Cristo para solicitar que les fuera permitido ocupar los más altos puestos de honor en el reino. A pesar de las repetidas explicaciones de Cristo concernientes a la naturaleza de su reino, estos jóvenes discípulos aún abrigaban la esperanza de un Mesías que ascendería a su trono con majestuoso poder, de acuerdo con los deseos de los hombres.
Pero el Salvador contestó: «Ustedes no saben lo que piden. ¿Acaso pueden. beber del mismo vaso del que yo he de beber?>> (Mat. 20: 22, RVC). Sabiendo que sus palabras misteriosas señalaban pruebas y sufrimiento, con todo contestaron confiadamente: «Podemos>>. Deseaban atribuirse el supremo honor de demostrar su lealtad compartiendo todo lo que estaba por sobrevenir a su Señor. «A la verdad, beberán de mi copa», declaró Jesús Santiago y Juan iban a ser partícipes con su Maestro en el sufrimiento; el uno, destinado a una muerte prematura por la espada; el otro seguiría a su Maestro en trabajos, vituperio y persecución durante más tiempo que todos los demás discípulos. «Pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no es mío concederlo, sino que es para quienes lo ha preparado mi Padre» (vers. 23, PVC). [..]
En el reino de Dios no se obtiene un puesto por medio del favoritismo. No se gana ni es otorgado por medio de una gracia arbitraria. Es el resultado del carácter. La cruz y el trono son los símbolos de una condición alcanzada, los símbolos de la conquista propia por medio de la gracia de nuestro Señor Jesucristo. [..]
Aquel que ocupe el lugar más cerca de Cristo, será el que haya bebido más profundamente de su espíritu de amor abnegado, amor que «no es jactancioso, no se envanece, [..] no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor» (I Cor. 13: 4, 5), amor que induce al discípulo, así como indujo a nuestro Señor, a darlo todo, a vivir y trabajar y sacrificarse aun hasta la muerte para la salvación de la humanidad.— Los hechos de los apóstoles, cap. 53, pp. 403, 404.
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Devocional Vespertino para 2024.
«Conflicto y Valor»
Por: Elena G de White
Colaboradores: José Sánchez y Silvia García
