«Por tanto, les digo: A ustedes se les perdonará todo pecado y blasfemia, excepto la blasfemia contra el Espíritu». Mateo 12:31, RVC
«LA SANGRE DE SU HIJO JESUCRISTO nos limpia de todo pecado» (1 Juan 1:7, NVI). No importa cuán pecadora haya sido una persona, no importa cuál sea su posición, si se arrepiente, cree, va a Cristo y confía en él como su Salvador personal, puede ser completamente salvada. […]
Conozco el peligro de los que rehúsan andar en la luz que Dios les da. Atraen sobre sí la terrible crisis que significa quedar abandonados a sus propios caminos, a su propio juicio. La conciencia se insensibiliza cada vez más. La voz de Dios parece más distante, y el que hace el mal es abandonado en su encaprichamiento. Resiste tercamente cada invitación, desprecia todo consejo y se aleja de cada provisión realizada para su salvación. […] El Espíritu de Dios ya no ejerce un poder restrictivo sobre él y se promulga la sentencia: «Se unió a sus ídolos, así que hay que dejarlo solo» (Ose. 4:17, PDT). ¡Cuán oscura, cuán sucia, cuán obstinada es su independencia! Parecería como si la insensibilidad de la muerte estuviera en su corazón. Este es el proceso por el que pasa la persona que rechaza la obra del Espíritu Santo. […]
Nadie debe considerar el pecado contra el Espíritu Santo como algo misterioso e indefinible. El pecado contra el Espíritu Santo es el pecado de un rechazo persistente a responder a la invitación a arrepentirse. Si se rehúsa creer en Jesucristo como Salvador personal, […] significa que se prefiere la atmósfera que rodeó al primer gran apóstata. Es elegir esa atmósfera antes que la atmósfera que rodea al Padre y al Hijo, y Dios nos permite elegir. Pero que nadie se desanime por lo que aquí se presenta. Que nadie que se está esforzando por hacer la voluntad del Maestro desmaye. — The Review and Herald, 29 de junio de 1897
Acuda de todo corazón a Jesús. Arrepiéntase de sus pecados, haga su confesión a Dios, abandone toda iniquidad, y podrá acogerse a sus promesas: «Vuelvan a mí y sean salvos» (Isa. 45:22, NVI), es su misericordiosa invitación. — Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 597.
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Devocional Vespertino Para 2023.
«A FIN DE CONOCERLE»
Por: ELENA G. DE WHITE
Colaboradores: Ruben D. Salazar & Miguel Miguel
