El pacto y el modelo

Lee para el estudio de esta semana

Éxodo 24: 1–18; 1 Corintios 11: 23–29; Levítico 10: 1, 2; Ezequiel 36: 26–28; Éxodo 25: 1–9; Éxodo 31: 1–18.

Para memorizar

«Y Moisés vino y contó al pueblo todas las palabras del Señor y todas las leyes. Y el pueblo respondió a una voz: “Haremos todo lo que el Señor ha dicho”» (Éxo. 24: 3).

Como su Dios, Creador y Redentor, el Señor deseaba estar con su pueblo y habitar en medio de ellos. Nos creó para estar en estrecha comunión con él. Sin embargo, si las relaciones significativas con otras personas requieren tiempo y esfuerzo, lo mismo ocurre con nuestra relación con Dios. Puede ser una experiencia edificante y llena de crecimiento, pero solo si pasamos tiempo con él. En términos prácticos, esto significa estudiar su Palabra (Dios nos habla por medio de ella), orar (abrir nuestro corazón a Dios), y dar testimonio a otros acerca de la muerte, resurrección y retorno de Cristo (participación en la misión de Dios). A medida que Dios nos bendice, nos convertimos en canales de bendiciones para los demás.

La atención debe centrarse en Dios, no en nosotros (Heb. 12: 1, 2). Al conectarnos con él, Dios puede capacitarnos para prestar atención a sus enseñanzas, lo que significa obediencia a su Palabra. No es de extrañar que la generación de seguidores de Cristo de los últimos tiempos sea descrita como integrada por personas que «guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús» (Apoc. 14: 12).

Es muy sencillo: amamos a Dios y le somos obedientes como evidencia de ese amor.

Lección de Escuela Sabática para Adultos 2025
3er. Trimestre 2025 «EL EXODO: VIAJE A LA TIERRA PROMETIDA»
Lección 10: «EL PACTO Y EL MODELO»
Colaboradores: Esmeralda Bermudes y Karla González

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