El que cree estar firme, tenga cuidado de no caer, 1 Corintios 10: 12.
Uno de los pájaros más hermosos que he visto vive en la jungla de Sudamérica. Es el gallito de las rocas. El macho tiene plumas anaranjadas por la cresta y gran parte de su cuerpo. Las plumas de sus alas son blancas y negras. La hembra es oscura, sin plumas anaranjadas. El gallito de las rocas recibió su nombre debido a que el macho tiene una cresta como la del gallo, y la hembra cría sus polluelos en nichos protegidos de roca.
Muchos indígenas de la selva de Sudamérica dependen de la carne blanca para suplementar su dieta, y el gallito de las rocas es una de las aves que cazan. Después de matar un macho, lo despluman, comen su carne, y ponen su piel a secar con sus hermosas plumas. Las usan para decorar los grandes collares que llevan, o las cuelgan en sus casas como adornos.
El interesante gallito de las rocas es del tamaño de una paloma. En época de apareo, los machos expanden las plumas de sus colas y marchan por ahí en lo que llamaremos paseo del orgullo, para lucirse ante las hembras. Una vez que dos aves se aparean, la hembra suele volver con el mismo macho cada año. La hembra construye su nido, pone sus huevos (generalmente dos) y los incuba sin ayuda del padre ausente. También alimenta y cría sola a sus polluelos. El macho simplemente vaga por ahí.
El versículo de hoy nos dice que no seamos orgullosos como ese gallito. Pongamos nuestra confianza en Jesús, no en nosotros. Te invito a orar hoy para que pidas a Dios que te ayude a ser un(a) cristiano(a) considerado(a), que piensa en los demás, igual que Cristo cuando estuvo en esta tierra. Haz tu petición ahora, con la convicción de que recibirás respuesta.
#MatinaldeMenores
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias
Tomado De: Lecturas Devocionales Para Menores 2018.
“Un Planeta Increible”
Por: Charles C. Case
