«Así pues, queridos hermanos, estas son las promesas que tenemos.
Por eso debemos mantenernos limpios de todo lo que pueda mancharnos,
tanto en el cuerpo como en el espíritu;
y en el temor de Dios procuremos alcanzar una completa santidad».
2 Corintios 7: 1, DHH
ES DE LA MAYOR IMPORTANCIA que los observadores del sábado vivan su fe en todo sentido. Deben ser puntuales y ordenados, y obrar íntegramente en todos sus negocios. […]
Nadie debiera tener tanto temor de parecerse al mundo que esto lo lleve a ser descuidado en su casa, dejando las cosas en desorden y suciedad. No es un signo de orgullo ser pulcros en el vestido, limpios en la persona, ordenados y de buen gusto en los arreglos del hogar […] y alrededor de la casa. Estas apariencias exteriores hablan del carácter diligente de los que viven en la casa, y no solo de esto sino del carácter religioso de sus ocupantes. Es imposible que una persona descuidada y desordenada sea un buen cristiano. Su vida en lo que respecta a los asuntos temporales y religiosos es tan desordenada como su vestimenta, su casa, su persona y sus pensamientos.
Hay orden en el cielo. Hay reglas y disposiciones que gobiernan a todas las huestes celestiales. Todos se mueven en orden. Allí todo está limpio y en perfecta armonía. Y todo aquel que sea contado digno de entrar en el cielo tendrá que estar cabalmente disciplinado y sin mancha o arruga de ninguna clase. Las personas incultas ahora tienen manchas y arrugas sobre ellas. Apresúrense a comenzar la obra de limpiarse a sí mismos de toda contaminación de la carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor del Señor.
Dios ama la pureza, la limpieza, el orden y la santidad. Dios requiere que, en su pueblo, a quienes les faltan estas cualidades, las busquen y no descansen hasta que las hayan obtenido. Deben iniciar la obra de reformar y elevar sus vidas, para que en conversación y en comportamiento, en sus actos y sus vidas, sean una continua recomendación de su fe y tengan un poder tan triunfante y convincente sobre los incrédulos, que los induzcan a reconocer que son hijos de Dios.— Manuscrito 3, 1861, pp. 13-15.
La verdad como está en Jesús no degradará, sino que elevará al que la recibe, purificará su vida, refinará su gusto y santificará sus juicios.— Carta 2, 1861, p. 4.
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Devocional Vespertino Para 2022.
«NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Jacqueline Lora & Martha González.

