«Al Padre agradó que en él habitara toda la plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas» Colosenses 1: 19-20.

Más de uno ha pensado que el sacrificio de Cristo en la cruz del Calvario fue lo que logró persuadir a Dios de que perdonara al ser humano pecador y le mostrara su amor, pero lo cierto es que fue debido al amor que Dios el Padre siempre ha tenido por sus criaturas que él mismo proveyó el sacrificio de su Hijo único. Porque «de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna» (Juan 3: 16). A través de la sangre derramada en la cruz, «Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo» (Colosenses 1: 19, RV60).
En la cruz también estaban el Padre y el Espíritu Santo junto con el Hijo, unidos en la gran obra de la salvación de la especie humana. Por eso Dios ha visto a bien que Cristo tenga la primacía en todas las cosas, y que en él habite la plenitud, porque todo ese poder y señorío de Cristo será utilizado en reconciliar todas las cosas otra vez con su Creador. De manera que, al final, será el Dios triuno quien recibirá toda la gloria, y todo el universo experimentará una maravillosa transformación.
¿Qué te parece si, como el apóstol Pablo, alabamos a Dios por haber tomado la iniciativa de la reconciliación, y haberla llevado hasta el final?
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Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2024
«ASÍ ES DIOS» Aprendiendo a conocer a Dios
Por: Pr Roberto Herrera
Colaboradores: Alexander Mora y Silvia García