«Haré al ser humano más preciado que el oro fino, y al hombre más. que el oro de Ofir».
Isaías 13: 12, RVA15
Quién puede estimar el valor de un ser humano? Si quieren saber su valor, vayan al Getsemaní, y allí la verán, junto a Cristo durante esas horas de angustia, cuando su sudor era como grandes gotas de sangre. Contemplen al Salvador levantado en la cruz. Escuchen su clamor: desesperado: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» (Mar. 15: 34). Miren su cabeza herida, el costado atravesado, los pies magullados. Recuerden que Cristo lo arriesgó todo. Por.nuestra redención el cielo mismo se puso en peligro. Podrán estimar el valor de una persona al pie de la cruz, recordando que Cristo habría entregado su vida por un solo pecador.
Si estás en comunión con Cristo, estimarás a. cada ser humano como•él lo estima. Sentirás hacia otros el mismo amor profundo que Cristo ha sentido por nosotros. Entonces podrás ganar y no ahuyentar, atraer y no repeler a aquellos por quienes él murió. Cuanto mayor sea su pecado y más profunda su miseria, más fervientes y tiernos deben ser los esfuerzos para curarlos. Comprenderán la necesidad de los que sufren, los que han pecado contra Dios y están oprimidos por una carga de culpabilidad. Tu corazón sentirá bondad por ellos, y les extenderán una mano ayudadora.— Palabras de vida del gran Maestro, cap. 15, pp. 157, 158.
Cristo y él crucificado debiera llegar a ser el tema de nuestros pensamientos, debiera despertar nuestras más profundas emociones. Es solo por medio de la cruz como podemos estimar el valor de la humanidad. Es tan grande el valor de los seres humanos por quienes Cristo murió que el Padre está satisfecho con el precio infinito que él paga por la salvación de una persona al entregar a su propio Hijo para morir por su redención. ¡Qué sabiduría, qué misericordia y qué amor en su plenitud se manifiestan aquí! El valor del ser humano se comprende solo al ir al Calvario. En el misterio de la cruz de Cristo podemos estimar el valor de la humanidad.— Testimonios para la iglesia, t, 2, pp. 560, 561.
¡Cuán gloriosas son las posibilidades presentadas .delante de la raza caída! Mediante su Hijo, Dios ha revelado la excelencia que puede alcanzar el ser humano. Por los méritos de Cristo, el ser humano es elevado de su depravación, purificado y hecho más valioso que el oro de Ofir.— A fin de conocerle, 8 de mayo, p. 136.
EL PRECIO DE LA GRACIA
Tomado de: Lecturas Devocional Vespertino 2025
«La Maravillosa Gracia De Dios»
Por: Elena G. White
Colaboradores: José Sánchez y Silvia García
