EL MENSAJE DE LOS TRES ÁNGELES

[V]emos  revelado  [en  la  Palabra  de  Dios]  el  gran  plan  de  redención, el medio ideado para liberar a la humanidad  del poder de Satanás. Vemos  a Cristo,  el  Capitán  de nuestra salvación,  enfrentando  al príncipe de  las  tinieblas  en batalla  abierta  y obteniendo  la  victoria  por nosotros. Aprendemos  también  que, mediante esta victoria, se nos abrió una puerta  de esperanza, una fuente  de poder, y que  corno soldados  fieles podemos  pelear nuestras  propias  batallas con el astuto enemigo, y vencer en el  nombre de Jesús.  Cada  alma debe  hacer  frente a los  poderes de  las  tinieblas.  Los jóvenes  y  los  ancianos  serán  atacados,  y  todos deben  comprender  cuál  es  la  naturaleza  del gran  conflicto  entre Cristo y Satanás,  y deben comprender que atañe a ellos  mismos…

No basta poseer  un  conocimiento   intelectual  de  la  verdad…  La palabra  debe  penetrar en nuestro  corazón. Debe  arraigarse  en nosotros mediante  el  poder del  Espíritu  Santo.  La voluntad  debe  ser puesta  en armonía  con sus requerimientos.  No solo el  intelecto  sino el  corazón  y la  conciencia  deben  concurrir  en  la  aceptación  de  la  verdad (A fin  de conocerle, p. 192).

El  mandato  dado a los  discípulos  nos es dado  también  a nosotros. Hoy día, como entonces,  un Salvador crucificado  y resucitado ha de ser levantado delante de los que están sin Dios y sin esperanza  en el  mundo. El  Señor llama a pastores,  maestros  y evangelistas.  De puerta en puerta han de  proclamar  sus siervos  el  mensaje  de salvación. A toda nación, tribu,  lengua y pueblo  se  han  de proclamar  las nuevas  del  perdón  por Cristo.  El  mensaje ha de ser dado,  no con expresiones  atenuadas  y sin vida,  sino  en  términos  claros,  decididos  y conmovedores.  Centenares están aguardando  la amonestación para poder escapar  a la condenación. El mundo necesita ver en los cristianos una evidencia  del poder del cristianismo. No meramente en unos pocos lugares, sino por todo el  mundo, se necesitan  mensajes  de misericordia  (Obreros evangélicos,  p. 29).

Por el  gozo que le  fue propuesto,  Cristo soportó  la  cruz… murió en la  cruz  como  sacrificio  por  el  mundo, y gracias  a este sacrificio  tenernos acceso a la  mayor bendición que Dios pudiera haber derramado:  el don del  Espíritu  Santo. Esta bendición  es para todos  los que reciban a Cristo. El mundo caído es el campo de batalla donde se lleva a cabo el mayor conflicto que el universo celestial y los poderes terrenales hayan observado jamás.  Fue designado  como  el  escenario ,donde  se pelearía la  batalla colosal  entre el  bien y el mal,  entre el  cielo  y el  infierno.  En este conflicto  cada  ser humano  tiene una parte que desarrollar. Nadie puede mantenerse  en un terreno neutral.  Los seres hum anos tienen que aceptar o rechazar al  Redentor del  mundo.  Todos son testigos,  en favor de Cristo o en contra de él. Cristo  llama a los  que se han alistado bajo su estandarte para que se empeñen en el conflicto con él como soldados fieles, para que puedan heredar la corona de la vida. Han sido adoptados como hijos  e hijas  de Dios  (Exaltad a Jesús, p. 247)

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Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2023.
4º. Trimestre 2023 «LA MISIÓN DE DIOS: MI MISIÓN»
Lección 13: «EL FIN DE LA MISIÓN DE DIOS»
Colaboradores: Ana Hironymus & Esther Jiménez

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