Versículo: «Me molestan como el humo en las narices». Isaías 65:5

Él formó el aire con lo necesario para que puedas respirar. Por eso es importante que cuidemos el aire para que se mantenga limpio.
El humo de los automóviles, de las chimeneas o de los cigarros, ensucia el aire. Cuando el aire está sucio por el humo se dice que está contaminado. Si respiramos aire sucio, puede que nos pique la nariz y tengamos también que frotarnos los ojos. Además, el aire sucio puede ensuciar nuestros pulmones y empezaremos a toser para poder expulsar ese aire sucio, que no le gusta a nuestro cuerpo.
El aire es muy fácil de ensuciar y muy difícil de limpiar. Pero Dios creó las plantas y los árboles para limpiar el aire.
A Jesús le gusta que cuides tu cuerpo y respires aire limpio para que estés sano y no te piquen los ojos, ni la nariz ni tengas tos. ¿ Sabes que cerca de los árboles y de las plantas el aire siempre está limpio? ¿Te gustaría dar un paseo hoy y respirar aire limpio con tu familia?
Actividad: Ve al parque o a un lugar donde haya árboles con tu familia y respira aire puro.
Oración: Querido Jesús, gracias por crear las plantas y los arboles para l1mp1ar el aire .
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Tomado de: Lecturas Devocionales para Preescolares 2024
«CONOZCO Y CUIDO MI CUERPO»
Por: Victoria Balboa Cano
Colaboradores: Luz Caiza y Obed Rodríguez