Si no me bendices, no te soltaré, contestó Jacob
(Génesis 32: 26)
Jacob era joven y había engañado a su padre para conseguir la bendición que le pertenecía a su hermano mayor, Esaú. A causa de ese engaño, tuvo que huir de su casa, pues se ganó el enojo de Esaú.
Muchos años después, Dios le dijo que debía regresar a la tierra de sus padres. En el trayecto, se enteró de que su hermano había salido con cuatrocientos hombres para recibirlo, lo cual lo angustió, pues pensó que su hermano aún quería vengarse de él.
Al llegar a un río, Jacob decidió quedarse solo en la noche para orar. De pronto, sintió una mano fuerte sobre él. Creyó que era un enemigo y trató de librarse con sus fuerzas. Los dos lucharon en la oscuridad, y nadie habló. La lucha duró hasta el amanecer; entonces, el desconocido lo golpeó en la cadera. En ese momento Jacob comprendió que había luchado con Jesús. Entonces Jacob suplicó la bendición divina, la cual le fue dada.
Actividad: En familia, realicen un juego en el que practiquen la paciencia y la perseverancia.
Oración: Querido Jesús, ayúdame a ser perseverante y a no darme por vencido en buscarte. Amén.
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Tomado de la: Lectura Devocional para Preescolares 2026
«MI MARAVILLOSO JESÚS»
Por: Suni Areli Barba Anaya
Colaboradores: Luz Caiza y Esther Peláez
