miércoles , 30 septiembre 2026
Matinal de Jóvenes 2026

El hombre árbol

«Es como el árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan».

Salmos 1: 3, NVI

Abul Bajandar es un padre de familia que vive en Bangladesh. Él se hizo mundialmente conocido como el hombre árbol debido a las enormes verrugas en forma de corteza que cubren sus manos y pies. El nombre técnico de la enfermedad es epidermodisplasia verruciforme, una afección no contagiosa causada por una falla en el sistema inmunológico. Hasta el 2023, se registraron solo otros tres casos en el mundo, uno en Rumania y dos en Indonesia.

Las verrugas de Abul comenzaron a aparecer cuando él tenía apenas quince años, lo que hizo que sus manos fueran inoperantes incluso para actividades simples como bañarse o comer. Desde entonces, Abul pasó por más de veinte cirugías en un intento por extraer aproximadamente cinco kilos de verrugas que se parecen a las ramas de un árbol.

Varias veces, la Biblia compara a los seres humanos con árboles. Generalmente, esta comparación resalta la producción de frutos, la resistencia del tronco o la firmeza de las raíces. En el libro de Salmos, por ejemplo, leemos que, «plantados en la casa del Señor», los justos «florecen en los atrios de nuestro Dios. Aun en su vejez, darán fruto, siempre estarán saludables y frondosos» (Sal. 92:12-14, NVI).

Sin embargo, hay un «hombre árbol» en la Biblia que llama la atención de forma negativa. En Daniel 4, el rey Nabucodonosor es comparado con un árbol fuerte cuya altura «llegó hasta el cielo y se lo podía ver desde los extremos de la tierra. Su copa era hermosa y su fruto abundante, y había en él alimento para todos. A su sombra hallaban abrigo las bestias del campo y en sus ramas anidaban las aves del cielo, y de él se mantenía toda carne» (Dan. 4:11, 12).

En la época de Nabucodonosor, el imperio babilónico alcanzó su apogeo político, militar y económico, y dominó sobre los reinos de la tierra. Sin embargo, el rey se enorgulleció de su posición privilegiada y no reconoció la soberanía divina. En un sueño, Dios reveló al rey que sería privado de su poder durante siete años y que tendría que vivir al aire libre como un animal.

En ese momento el árbol fue cortado. Pero después de aquel período, Nabucodonosor finalmente se humilló ante Dios y su reinado fue restaurado.
¿Qué tipo de «árbol» eres tú y qué fruto produces? Nunca olvides que solo quien permanece unido a Jesús puede dar buenos frutos (Juan 15:4, 5).

 

www.meditacionesdiarias.com
https://www.facebook.com/meditacionesdiariass
https://play.google.com/store/apps/details?id=com.meditacionesdiarias.mobile

Tomado de la: Lectura Devocional para Jóvenes 2026
«DIFERENTE»
POR: MILTON ANDRADE
Colaboradores: Isaí Cedano y Kimberly Guido

Matinales relacionados

Helado

«Engañoso es el corazón más que todas las cosas». Jeremías 17: 9...

Evangelismo en África

«Y les dijo: «Vayan por todo el mundo, y prediquen el evangelio...

Tejido para el corazón

«Toda la Escritura es inspirada por Dios, y es útil para enseñar,...

Montaña rusa

«Hizo lo malo ante el Señor, conforme a las abominaciones de las...