En los primeros capítulos de Job, se nos dio una vislumbre de la realidad del gran conflicto entre Cristo y Satanás. Como sabemos, fue una batalla que comenzó en el cielo y, luego, llegó a la Tierra (ver Apoc. 12:7-12); y en el libro de Job aparece esa dinámica: un conflicto en el cielo que llega a la Tierra. Tristemente para Job, ese conflicto específico sobre la Tierra se centró en él.
Lee Job 10:4 y 5. ¿Cuál fue la queja de Job? ¿Crees que tenía algo de razón?
Lo que planteaba Job era sencillo: Tú eres Dios, el Soberano del universo, el Creador. ¿De qué manera puedes saber qué es ser un humano, y sufrir las cosas que nosotros sufrimos?
¿De qué modo los siguientes textos responden a la queja de Job? Luc. 2:11; Juan 1:14; Luc. 19:10; Mat. 4:2; 1 Tim. 2:5; Heb. 4:15.
La queja de Job de que Dios no era humano y, por lo tanto, no podía conocer el dolor humano, fue respondida completa y plenamente con la venida de Jesús a la Tierra. Aunque nunca perdió su divinidad, Jesús también fue plenamente humano, y en esa humanidad supo lo que era sufrir y luchar, así como Job y todos los humanos lo hacen. De hecho, en todos los evangelios, vemos la realidad de la humanidad de Cristo y los sufrimientos que tuvo que soportar en nuestra humanidad. Jesús contestó la queja de Job. “Cristo no tomó sobre sí una humanidad solo aparente. Tomó la naturaleza humana y vivió la naturaleza humana. […] No solo fue hecho carne, sino también fue hecho a semejanza de carne de pecado”.–“Comentarios de Elena G. de White” (CBA 5:1.098).
Piensa en lo que significa que Jesús haya tomado la humanidad. ¿Qué nos debe decir esto acerca de cuán estrechamente puede él identificarse contigo en cualquiera de las luchas que estés afrontando ahora?
Reavivados por su Palabra: Hoy, Est. 3 – Durante esta semana, PP cap. 53.
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Lección de Escuela Sabática Adventista para Adultos
4to trimestre 2016 “El libro de Job.”
Lecc. 12 El Redentor de JOB
