«Ustedes saben que en una carrera todos corren, pero solamente uno recibe el premio. Pues bien, corran ustedes de tal modo que reciban el premio» (1 Corintios 9:24).
Muchos consideran a Messi el más grande futbolista de todos los tiempos. Aun siendo niño como tú, ya tenía un gran talento. Por eso los que lo vieron jugar sabían que, si lo llevaban a Europa, sería una estrella. Pero Messi tenía un desafío de salud.
Messi tenía una condición que afectó su crecimiento. Por eso era muy bajito en su infancia y adolescencia. De ahí su apodo: «La Pulga». El médico le recetó un tratamiento para poder terminar de desarrollarse. Durante los siguientes años, Messi debía ponerse una inyección diaria y continuar esforzándose cada día.
Si personas como Messi hacen tanto esfuerzo por un reconocimiento secular, ¿cuánto más esfuerzo debiéramos hacer nosotros por el premio celestial, que es el más valioso?
El héroe para Jesús no se deja vencer por las dificultades. Continúa hacia la meta para recibir el premio de la salvación
Tomado de: Lecturas Devocionales para Menores 2026.
“HEROES Y VILLANOS”
Por: «RAÚL LOZANO»
Colaboradores: Liseth Orduz y Karla González
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