»¿Dónde cayó?», le preguntó el profeta. El otro señaló el lugar. Entonces Eliseo cortó un palo, lo arrojó allí e hizo que el hacha saliera a flote» (2 Reyes 6:6).
¿Sabías que podemos hacer que un mismo objeto flote o se hunda en el agua? Si tiras una aguja a un recipiente con agua, esta se hundirá, pero si pruebas a colocarla con cuidado sobre un pequeño trozo de tela el cual esté por encima del agua, aunque la tela se hunda, la aguja flotará sobre la película de agua, porque no será capaz de romper la membrana formada por la tensión superficial.
Contra todo pronóstico, el profeta cortó una rama, la arrojó al río e hizo flotar el hacha. No hay explicaciones científicas que puedan demostrar cómo una rama arrojada al agua haya hecho flotar un hacha. ¿Sabes qué fue lo que ocurrió aquel día? ¡Un milagro! Dios resolvió algo que era imposible de resolver.
Puede que estés pasando por una situación en la que no ves salida. Has intentado de todas las formas posibles y pareciera que todo está perdido. En estos momentos es cuando más debemos aferramos a Dios. Después de todo, en la historia de hoy, él podría haber usado simplemente a un ángel para evitar que el hacha cayera al río, sin embargo, quería que aquellos hombres presenciarán el milagro y así fortalecieran su fe.
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Tomado de: Lecturas Devocionales de Adolescentes 2024
“EL FASCÍNATE LABORATORIO DE DIOS” Descubriendo profundamente al Creador
Por: Rodrigo Barbosa
Colaboradores: Jhygceli Dávila y América Lara
