martes , 21 julio 2026
Matinal Para Menores 2022

EL GRAN CHASCO

«Hasta dos mil trecientas tardes y mañanas. Después de eso, el santuario serápurificado» Daniel 8:14

Hace muchos años, un 22 de octubre como hoy, muchas personas esperaban la venida de Jesús. Habían hecho las cuentas, estaban seguros. Aunque la Biblia dice que «el día y la hora nadie sabe» (Mateo 24: 36), ellos creyeron que podían calcular la fecha del regreso de Jesús. Estaban seguros de que ese día verían a su Salvador.

Como todavía estamos aquí en esta tierra, no necesito decirte que ese día Jesús no vino. Y cuando los relojes dieron las campanadas de las doce de la noche, muchos ojos estaban llorosos, y muchos corazones destrozados. Estoy segura de que muy pocos pudieron irse a dormir esa noche sin mojar la almohada con lágrimas. Para la mayoría de las personas, Jesús les habla fallado. Por ello, se amargaron y perdieron la confianza en Dios. Sin embargo, un pequeño grupito, un remanente, no podía imaginar que Jesús fallara. Sabían que algo habla pasado, y si algo habla pasado, tenía que ser por culpa de ellos mismos, no de Jesús. Con humildad, reconocieron su propia falta de sabiduría y se dedicaron a revisar cada parte de la interpretación profética que habían hecho, orando, diciéndole a Dios que querían conocer la verdad. Entonces, el Señor les mostró el error, y dos inspiré a descubrir la verdad del Santuario celestial.

¡La purificación del Santuario era en el cielo, no en la tierra! Quizá quieras pedirles a tus padres o maestros de Escuela Sabática que te expliquen la profecía de los dos mil trescientos días con más detalle, pues esa verdad nos distingue como pueblo del Señor, y es a partir de este pequeño remanente de humildes estudiantes de la Biblia que surgió la Iglesia Adventista.

Hoy, más de ciento setenta años después de aquel día, podemos ver que el 22 de octubre de 1844 no fue un día tan triste. Ese día marcó una diferencia, y ayudó al remanente a estudiar la Palabra de Dios. Si cuando reconocemos humildemente que queremos conocer la verdad como Dios la reveló y no como a nosotros nos parece, ese es un día feliz. Cuando abras tú Biblia cada día, pide al Señor que te ayude a tener un corazón sencillo y receptivo para entender, atesorar y cumplir sus preceptos. Si pones tus propias ideas a un lado y dejas que él sea quien te muestre su verdad, cada día puede ser un día feliz.

Cinthya

#MatinaldeMenores
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias

Tomado De: Lecturas Devocionales Para Menores 2022.
“UN RAYITO DE LUZ PARA CADA DÍA”
Por: «Gabriela Ruth Brizuela de Graf
Ninayette Galleguidos Treviño
Magaly Tuesta Viveros de Alaña
Mirta de Samojluk
Cinthya Samojluk de Graf»
Colaboradores:  Uriel Agustin & Karla González.

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