«Jesús fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados. Por darnos la paz, cayó sobre él el castigo, y por sus llagas fuimos nosotros curados» (Isaías 53: 5, RV95).
En abril de 2024, hubo un gran terremoto en Taiwán. Casi mil personas salieron heridas, y nueve murieron. Qué triste.
En la capital de Taiwán hay un edificio famoso: el Taipéi. Es uno de los edificios mas altos del mundo. Todos pensaban que saldría muy dañado por el terremoto, pero no le ocurrió nada. ¿Sabes por qué? Porque en su construcción usaron el amortiguador de masa más grande y pesado del mundo. Ese amortiguador absorbe los movimientos de la tierra, y así contiene el balanceo. El héroe que inventó ese concepto de amortiguación para los rascacielos fue el ingeniero alemán Hermann Frahm.
El amortiguador de Hermann Frahm nos recuerda mucho a lo que hizo Jesús. Jesús cargó nuestras rebeliones a fin de amortiguar el efecto del pecado sobre nosotros. La destrucción que, cual terremoto, causa el pecado, cayó sobre Jesús. Nuestra condenación fue absorbida por él.
Cuando subas a un rascacielos, piensa en Jesús. El edificio de tu vida se desmoronaría por el terremoto del pecado si no fuera por el amor de Jesús.
Tomado de: Lecturas Devocionales para Menores 2026.
“HEROES Y VILLANOS”
Por: «RAÚL LOZANO»
Colaboradores: Liseth Orduz y Karla González
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