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«Dios quiso humillarlo y hacerlo sufrir, y el fiel servidor ofreció su vida como sacrificio por nosotros. Por eso, él tendrá una vida muy larga, llegará a ver a sus descendientes, y hará todo lo que Dios desea. Después de tanto sufrimiento, comprenderá el valor de obedecer a Dios. El fiel servidor, aunque inocente, fue considerado un criminal, pues cargó con los pecados de muchos para que ellos fueran perdonados. Él dio su vida por los demás; por eso Dios lo premiará con poder y con honor». Isaías 53: 10-12, TLA

LA VERDADERA SANTIDAD conlleva integridad en el servicio a Dios, que es el requisito de la vida cristiana genuina. Cristo pide una consagración sin reservas, un servicio indiviso. Pide el corazón, la mente, el alma y las fuerzas. No debe satisfacerse el ego; el que vive para sí mismo no es cristiano. El amor debe ser el principio que nos motive a actuar.
El amor es el principio fundamental del gobierno de Dios en los cielos y en la tierra, y debe ser el fundamento del carácter del cristiano. Únicamente el amor puede hacer y mantener inquebrantable al cristiano. Nada más puede habilitarlo para resistir la prueba y la tentación. Y el amor se revelará en el sacrificio. El plan de redención fue fundado en el sacrificio, un sacrificio tan amplio, tan profundo y tan elevado que es inconmensurable.
Cristo lo dio todo por nosotros, y los que lo reciben a él deben estar listos a sacrificarlo todo por la causa de su Redentor. El pensamiento de la honra y la gloria del Señor estará por encima de todo. Si amamos a Jesús, anhelaremos vivir para él, presentarle nuestras ofrendas de gratitud y servirle plenamente.— Palabras de vida del gran Maestro, cap. 2, pp. 30-31.
El Redentor no aceptará un servicio a medias. El que sirve a Dios debe aprender a diario la importancia de la entrega propia. Ha de escudriñar la Palabra de Dios, aprender su significado y obedecer sus preceptos. Así podrá alcanzar el nivel de la excelencia cristiana. Día tras día Dios obra en él, perfeccionando el carácter que ha de subsistir en el tiempo de la prueba final. Y día tras día el creyente está verificando ante los hombres y los ángeles un experimento sublime, demostrando lo que el evangelio puede hacer por los seres humanos caídos.— Obreros evangélicos, cap. 20, p. 118.
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Devocional Vespertino Para 2020.
«Conocer al Dios Verdadero»
«PARA FAMILIARIZARNOS CON EL SERVICIO A DIOS»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Pilita Mariscal & Martha Gonzalez
