VERSÍCULO PARA MEMORIZAR
“Den a todos el debido respeto. Amen a los hermanos, reverencien a Dios, respeten al emperador” (1 Pedro 2:17).
MENSAJE
Tratemos a cada miembro de la familia de Dios con aprecio y respeto.
¿Tienes hermanos? ¿Los tratas como te gusta que ellos te traten a ti? ¿Qué sucede en tu hogar si algún miembro de tu familia no está de acuerdo con los demás, o es tratado injustamente por ellos?
Un sol abrasador caldeaba el ambiente mientras el rebaño de ovejas descansaba en la pradera. Algunas veces, José encontraba emocionante y divertido atender a sus ovejas, pero había días en los que no le gustaba en absoluto estar en el campo. Él no se llevaba muy bien con sus hermanos mayores. A menudo ellos eran descorteses y poco cariñosos con él. José solía contarle todas esas cosas a su padre.
Jacob quería a José más que a sus otros hijos. José era el hijo de Raquel, su esposa favorita, y habían tardado muchos años en poder tener a ese hijo. Por eso Jacob amaba tanto a José. Una mañana luminosa, bien temprano, Jacob pidió a José que se presentara ante él. «Me pregunto qué querrá», se dijo José algo ansioso y emocionado. -José, tengo algo especial para ti -dijo Jacob, mientras le mostraba un paquete cuidadosamente envuelto. -¿Qué es eso, padre? -preguntó José tratando de no mostrar impaciencia al ver que su padre abría cuidadosamente el paquete. -¡Oh! -José quedó asombrado por un momento-. ¿Es para mí? -su voz se entrecortó y extendió la mano para tocar la costosa túnica-. Nunca había visto nada igual. ¡Gracias, papá!
-Es mi regalo para ti -sonrió Jacob indulgentemente, mientras le colocaba la túnica a José para probársela-. Tú eres mi primer hijo con Raquel-trató de explicarle Jacob. -Gracias, padre -repitió José mientras pensaba que se veía muy bien con su nueva túnica-. Nunca había visto colores tan intensos -José abrazó a su padre, que estaba muy contento de que le hubiera gustado el regalo.
Esa tarde, cuando sus hermanos regresaron de los montes, fueron recibidos por su hermano adolescente vestido como si fuera un gobernador. Inmediatamente pusieron cara de disgusto, y murmuraron entre ellos. «¿Por qué José ha recibido esa túnica? Él no hace nada comparado con el arduo trabajo que hacemos nosotros». Era obvio que era una túnica de gala, no para trabajar en los campos. Era injusto. ¿No eran ellos los que sudaban la gota gorda trabajando? Debían ser tratados por su padre con más consideración.
Pasaron muchos días, y los hermanos mayores aún estaban incómodos por lo de la túnica, aunque ya no era el tema principal de conversación. Hasta que una mañana José fue a su encuentro con otro asunto que les arruinaría el día. -Tengo que contarles algo muy extraño -dijo José. «¿Ahora qué?», pensaron sus hermanos, que trataban de ignorarlo. -Anoche tuve un sueño muy raro -continuó José-. Estábamos todos atando manojos en el campo, cuando de repente mi manojo se puso derecho. Inmediatamente los manojos de ustedes se inclinaron ante el mío. ¿Qué podrá significar eso? -preguntó José, tomando otro pedazo de pan. -¿Se inclinaron ante el tuyo? -preguntaron sus hermanos hirviendo de cólera. José nuevamente había llamado su atención-. ¿Quién te crees que eres? ¿Piensas que debemos rendirle respeto a nuestro hermano menor? -respondieron con enojo.
Se marcharon a trabajar, odiando más que antes a José. Poco tiempo después José tuvo otro sueño que quería compartir con su familia. Esta vez decidió contárselo a su padre también. -No me lo van a creer, pero anoche tuve otro sueño -explicó José. -¿Y cómo era esta vez, soñador? -preguntaron sus hermanos en tono burlón. Entre su lujosa túnica nueva, y sus locos sueños, los tenía realmente incómodos. -Bien, en este segundo sueño, el sol, la luna y once estrellas se inclinaban ante mí.
-¿Qué quieres decir con eso, hijo? -preguntó Jacob-. ¿Estás diciendo que tu madre, tus hermanos y yo, vamos a inclinarnos delante de ti? ¿No estás siendo un poco arrogante? Los comentarios de los hermanos fueron menos delicados. -¡Qué soñadorcillo! -Mocoso arrogante y egoísta. – ¡Qué atrevimiento! -Espera a que te cuente el sueño que yo vaya tener.
Todos se levantaron y se fueron disgustados a sus respectivas tiendas. Después de aquel episodio, los hermanos de José lo detestaron aún más. Le tenían envidia por ser el favorito de su padre, y no podían soportar verlo con su costosa túnica. Eso los cegaba de rabia.
Jacob, por otro lado, pensaba acerca de lo que José les había revelado. ¿Estaría Dios tratando de comunicarle algo a José acerca de su futuro? ¿Estará Dios revelando sus planes para él y para su familia? Jacob guardó todas esas cosas en su corazón. En aquel momento no las entendía, pero algún día vería revelado el plan de Dios para todos ellos.
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Lección de Escuela Sabática para INTERMEDIARIOS
3er Trimestre 2022
Lección 5: « EL FAVORITO DE SU PADRE»
Colaboradores: Karla González & Sandra Mojica

