lunes , 6 julio 2026
Matinal Adolescentes 2026

El faro

 

«¿Quién es este hombre? ¡Hasta el viento y las olas lo obedecen!» (Mateo 8:27).

No sé tú, pero desde niño me fascina ver faros. Incrustado en una roca alta e invadiendo el mar de manera imponente, allí está el guardián nocturno de las embarcaciones, barriendo el oscuro horizonte con su mirada iluminada. Una vez subí para ver la lámpara y me sorprendió la compleja estructura de espejos que amplifican la luz, que es bastante pequeña en realidad. Sin embargo, si «el tamaño no lo es todo», la importancia que tiene es enorme, pues los barcos pueden ver desde lejos ese punto brillante. Después de todo, el faro es una obra maestra del conocimiento humano, creado para salvar.

Hablando de faros, conozco uno de los faros más antiguos de Sudamérica. Quienes viajan a la ciudad de Salvador de Bahía, en Brasil, tienen una parada obligatoria en el Fuerte de Santo Antonio, con pase a una vista cinematográfica de la bahía de Todos los Santos. Todo comenzó en 1698. Después de varios naufragios en la oscuridad, los exploradores iluminaron el mar con la construcción del Vigía da Barra, cuya lámpara, en aquella época, se alimentaba con aceite de ballena.

Su luz se veía a 33 kilómetros de distancia y, un año después de su inauguración, en 1699, un barco inglés dejó registrado en su bitácora el sentimiento de esperanza:

«La entrada a la bahía de Todos los Santos está defendida por el imponente Fuerte de Santo Antonio, cuyos faroles, encendidos y suspendidos para orientar a los barcos, vimos durante la noche».

Sin duda, hasta el día de hoy, quienes conocen el peligro de sucumbir bajo las aguas también comprenden la importancia de divisar un faro en medio del abrazo traicionero de la noche.

¿Sabes lo que significa esto, verdad? Jesús es el Faro más grande del universo y siempre está listo para llenar de luz las partes oscuras de tu día. Con él, la seguridad es absoluta. Nada de lo que te asuste a ti puede asustar al Salvador. Tu barco puede tambalear un poco, pero quien resucitó de la noche más oscura del pecado nunca dejará de señalarte el rumbo correcto para tus sueños. Alinea tu timón con la voluntad de Dios y activa la máxima potencia en los motores de tu vida. ¡Y prepárate para emociones fuertes! Porque los obstáculos serán removidos, la oscuridad perderá su poder y la exploración de destinos increíbles estará garantizada por el mismísimo Creador de los mares.

¡No pierdas tiempo! Si la situación se pone difícil, no saltes del barco, sino mira con confianza hacia delante. El Vigía de los cielos estará allí, encendido, iluminando cada una de tus travesías.

Tomado de la: Lectura Devocional de Adolescentes 2026
“LA VUELTA AL MUNDO EN 365 DÍAS»
Por: Odailson Fonseca

Colaboradores: Matilde Reyes y Adriana Jiménez

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