«Siempre se atiene a su pacto, al compromiso que adquirió con mil generaciones».
Salmo 105: 8; NTV
Dios respalda toda promesa que ha hecho. Con la Biblia en la mano, digamos: «He hecho como tú dijiste: Presento tu promesa: «Pidan, y se les dará. Busquen y hallarán. Llamen, y se les abrirá»» (Mat. 7: 7, RVA15)
El arco iris que rodea el trono nos asegura que Dios es fiel; que en él no hay mudanza ni sombra de variación. Hemos pecado contra él y no merecemos su favor; sin embargo, él mismo pone en nuestros labios la más admirable de las súplicas: «Por amor de tu nombre no nos deseches, ni trastornes el trono de tu gloria: acuérdate, no invalides tu pacto con nosotros» (Jer. 14: 21). Él se ha comprometido a prestar oído a nuestro clamor cuando acudimos a él y confesamos nuestra indignidad y pecado. El honor de su trono garantiza el cumplimiento de la palabra que nos dirige.— Testimonios para la iglesia, t. 8, p. 30.
A todo aquel que se ofrece a sí mismo al Señor para servir, sin retener nada, se le da poder para alcanzar resultados sin medida. Mediante una promesa eterna, Dios se ha comprometido a suplir de poder y gracia a todo aquel que se santifica mediante la obediencia de la verdad.— Testimonios para la iglesia, t. 7, p. 32.
Nehemías se acercó a la presencia del Rey de reyes, y ganó para sí un poder que puede desviar los corazones como se desvían las aguas de los ríos [ver Nehemías 1 y 2].
La facultad de orar como oró Nehemías en el momento de su necesidad es un recurso del cual dispone el cristiano en circunstancias en que otras formas de oración pueden resultar imposibles. Quienes trabajan en las tareas de la vida, apremiados y casi abrumados de perplejidad, pueden elevar a Dios una petición para ser guiados divinamente. En momentos de dificultad o peligro repentino, el corazón puede clamar por ayuda a Aquel que se ha comprometido a acudir en auxilio de sus fieles creyentes cuando quiera que le invoquen. En toda circunstancia y condición, el alma cargada de pesar y preocupaciones, o fieramente asaltada por la tentación, puede hallar seguridad, apoyo y socorro en el amor y el poder inagotables de un Dios que guarda su pacto.— Profetas y reyes, cap. 52, pp. 425, 426.
EL PACTO DE LA GRACIA
Tomado de: Lecturas Devocional Vespertino 2025
«La Maravillosa Gracia De Dios»
Por: Elena G. White
Colaboradores: José Sánchez y Silvia García
