lunes , 28 septiembre 2026
Matinal Para Damas 2018

EL ESPOSO

 

 

 «Deléitate  en  el Señor, y Él te concederá los deseos de tu corazón»  (Sal. 37:4).

 

Cuando entregamos nuestra vida a Dios y le pedimos que la transforme, nos puede sorprender el rumbo que puede tomar nuestra existencia. Estaba en la casa de mis padres, mirando fuegos artificiales por televisión. Era soltera, tenía veintiséis años y había llegado a la conclusión de que no era tarea fácil encontrar un esposo ideal para mí. Sentí el inmenso deseo de pedir a Dios que me ayudara a encontrar un buen compañero. Pedí que mi futuro esposo amara a Dios, que fuera cristiano y compartiera mi fe, y de ser posible, que fuera vegetariano, como yo.

Pasé un poco más de un año haciendo esta oración. Una amiga me sugirió un sitio web de amistad que había creado nuestra. Iglesia, y decidí explorarlo. Encontré un chico atractivo y amigable, y comenzamos a escribirnos correos electrónicos. Intercambiamos información, y oramos juntos por teléfono casi todos los días. Siempre pedimos a Dios que dirigiera nuestras vidas y nuestra relación virtual «a larga distancia», que duró dos años. Durante ese tiempo, él visitó a mi familia en mi país, y yo fui a su país a visitarlo. Luego de muchas oraciones, decidimos unirnos, para honor y gloria de Dios. Nos casamos, y en el año 2008 me mudé al país de origen de mi esposo.

Si no fuera por nuestro hermoso y querido Padre, nunca habría encontrado a mi compañero. Por supuesto, yo también hice mi parte. Primero, puse mi vida en las manos de Dios; y segundo, comencé a tomar clases en otro idioma, porque había pedido a Dios un esposo de otro país.

Llevamos año y medio casados y somos muy felices. Nada hubiera sido posible sin nuestro Padre poderoso. Dios es maravilloso y no hay nada imposible para él. Es un Padre verdadero, que nunca nos abandonará y que siempre quiere lo mejor para sus hijos. Él es tu Padre también y puede hacer cosas increíbles por ti. Puede obrar milagros y realizar eventos increíbles a los ojos humanos. Lo único que debes hacer es entregarte a Dios, y pedirle que guíe tu vida también.

¿Qué quieres pedir hoy a Dios? Pídele algo, porque él quiere hacer algo por ti ahora mismo.

CARLA PIETRUSXA

es licenciada en Administración de Empresas y vive en Alemania.

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Tomado de: Lecturas Devocionales para Damas 2018
“Bendecida”

 

 

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