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Lección E. Sabática 2017

EL ESPÍRITU SANTO Y EL SANTUARIO

“Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos” (Éxo. 25:8).
Después del acto de la Creación, el plan de salvación de Dios es de importancia primordial en la Biblia. En un mundo caído, ¿de qué serviría la Creación sin un plan de redención? Como pecadores, necesitamos no solamente un Creador sino también un Redentor. Cuán agradecidos deberíamos estar de que tenemos ese Redentor, Jesucristo. Sin él, no tendríamos esperanza en un mundo que, en sí mismo y por sí mismo, no ofrece ninguna. En el Antiguo Testamento fueron el Santuario y su servicio los que ilustraron el perdón de Dios hacia el pecador y prefiguraron la obra de Jesús, nuestro Redentor. Allí, el plan de salvación fue revelado a los antiguos israelitas (ver Heb. 4:2). Mientras gran parte del servicio del Santuario señalaba a Jesús y su muerte por el perdón del pecado, el Espíritu Santo estaba activamente involucrado en la capacitación de personas específicas para que construyeran el Santuario según el modelo que Dios había revelado a Moisés.
Lee Éxodo 31:1 al 5. ¿De qué manera el Espíritu Santo estuvo involucrado en la construcción del Santuario? ¿Cómo ayudó el Espíritu Santo a aquellos que construyeron el lugar donde Dios habitaría?

La Biblia nos dice que el Espíritu Santo también estuvo presente en la construcción del Santuario, el lugar central donde se llevaba a cabo la reconciliación entre Dios y los seres humanos, y donde un Dios santo venía al encuentro del pecador. Fue Dios quien comunicó a Moisés su plan de construir el Santuario terrenal, según el celestial original (Éxo. 25:9, 40). El Santuario fue el modelo de Dios para ilustrar su plan de salvación. Dios habría de morar en medio de su pueblo de una manera especial, y lo haría en el Santuario que dijo que debían construir. Y fue tarea del Espíritu Santo capacitar a diferentes seres humanos a fin de que llevaran a cabo con destreza artística y con hermosura lo que Dios les había pedido. Sin esa ayuda, Israel no habría podido realizar esta obra de arte.
Si consideramos el poder del Espíritu Santo, ciertamente él no necesitaba la ayuda humana para construir el Santuario. Pero, aun así, capacitó a seres humanos para hacerlo con habilidad y hermosura. ¿Donde y de qué manera puedes animar y ayudar a otras personas a usar sus talentos a fin de hacer avanzar el Reino de Dios para su gloria?

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Lección de Escuela Sabática Adventista para Adultos
1er trimestre 2017. EL ESPÍRITU SANTO Y LA ESPIRITUALIDAD
Lecc. 02 “EL ESPÍRITU SANTO: OBRANDO TRAS BAMBALINAS”

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