«Por eso puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos». Hebreos 7: 25, RV95
CRISTO ES EL VÍNCULO entre Dios y los seres humanos. Ha prometido interceder personalmente por nosotros. Él pone toda la virtud de su justicia del lado del suplicante. Implora en favor del hombre, y el hombre, necesitado de la ayuda divina, implora en favor de sí mismo ante la presencia de Dios, valiéndose de la influencia de Aquel que dio su vida para que el mundo tenga vida. Al reconocer ante Dios nuestro aprecio por los méritos de Cristo, nuestras intercesiones reciben un toque de incienso fragante. Al allegarnos a Dios en virtud de los méritos del Redentor, somos vestidos con las vestiduras sacerdotales. Cristo nos acerca a su lado, abrazándonos con su brazo humano, mientras que con su brazo divino se hace del trono del Infinito. Vierte sus méritos, cual suave incienso, dentro del incensario que tenemos en nuestras manos, para dar estímulo a nuestras peticiones. Promete escuchar y contestar nuestras súplicas. – Testimonios para la iglesia, t. 8, p. 190.
Cualquiera que rompa con la esclavitud y el servicio de Satanás y se coloque bajo la bandera manchada de sangre del Príncipe Emanuel, será apoyado por las intercesiones de Cristo. Cristo, como nuestro Mediador, a la mano derecha del Padre, siempre nos tiene en cuenta, porque es tan necesario que él nos tome en cuenta en sus intercesiones, como necesario era que nos redimiera con su sangre. Si él nos abandonara por un solo momento, Satanás estaría listo para destruirnos.- Manuscrito 73, 1893.
Cuando las oraciones de los sinceros y contritos ascienden al cielo, Cristo le dice al Padre: «Yo me haré cargo de sus pecados. Tenlos por inocentes delante de ti». Cuando toma sus pecados de sobre ellos, llena sus corazones la gloriosa luz de la verdad y el amor.- Manuscrito 28, 1901.
Nuestra necesidad de la intercesión de Cristo es constante. Día tras día, mañana y tarde, el corazón humilde necesita elevar oraciones que recibirán respuestas de gracia, paz y gozo. «Ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesen su nombre» (Heb. 13: 15).- La oración, cap. 2, pp. 25, 26.
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Devocional Vespertino Para 2022.
«NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Jacqueline Lora & Martha González.

