“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna”.1 Escudriñar significa buscar diligentemente algo que se ha perdido. Investigad los tesoros escondidos en la Palabra de Dios. No podéis pasar sin ellos. Estudiad los pasajes difíciles, comparando versículo con versículo, y hallaréis que la Escritura es la llave que abre la Escritura.
Los que estudian la Biblia con oración, salen de cada investigación más sabios que antes. Algunas de sus dificultades han sido resueltas porque el Espíritu Santo ha hecho la obra de la cual se habla en el capítulo catorce de Juan: “El Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas
las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”.2
Sin esfuerzo ferviente, perseverante, no se obtiene nada que valga la pena. En asuntos de negocios, sólo aquellos que tienen voluntad de hacer una cosa, tienen buen éxito. No podemos esperar obtener un conocimiento de las cosas espirituales sin trabajo afanoso y ferviente. Los que obtienen las joyas de la verdad tienen que cavar por ellas como el minero cava para sacar el oro precioso oculto en
la tierra. Nunca tendrán éxito los que trabajan indiferentemente y sin entusiasmo. Tanto los jóvenes como los ancianos debieran leer la Palabra de Dios, y no sólo debieran leerla sino estudiarla con diligente fervor, orando, creyendo e investigando. De este modo hallarán el tesoro escondido, pues el Señor avivará su entendimiento.
1Juan 5:39.
2Juan 14:26.
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Libro Mensaje Para los Jóvenes
Sección 8—LA VIDA DE DEVOCION —capítulo 83
Por: Elena G De White
Colaboradores:Liseth Orduz & América Lara
