sábado , 15 agosto 2026
Inicio Matinal de Damas 2025 «ÉL ES MI CASTILLO»
Matinal de Damas 2025

«ÉL ES MI CASTILLO»

«Jehová, roca mía y castillo mío, mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; mi escudo y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio»

Salmo 18: 2; RV95.

¿Qué viene a tu mente cuando escuchas la palabra «castillo»? Quizás si le preguntáramos a una niña, su respuesta sería «príncipes y princesas»; y aunque se estaría refiriendo alos personajes principales de las películas de dibujos animados, no está lejos de la realidad. Tú y yo somos princesas del Rey soberano, y hoy quiero hacerte sentir en su «castillo».

La palabra «castillo» se encuentra tres veces en la traducción Reina-Valera Contemporánea (Salmo 31: 3; 91: 2; 144: 2) y cuatro veces en la Reina Valera de 1995 (Salmo 18: 2; 31: 3; 91: 2; 144:2). En otras versiones aparecen sinónimos de esta palabra, como por ejemplo «habitaciones» (ver Números 24: 5; 31: 10; y Sofonías 3: 6) y «fortaleza» (Daniel). Según el Diccionario de la Real Academia Española, «castillo» es un «lugar fuerte, cercado de murallas, baluartes, fosos y otras fortificaciones». Lejos de ser edificios para el lujo, como frecuentemente son retratados, eran construidos en lugares altos con el objetivo de proteger a la familia real de ataques enemigos. Es por esta razón que el salmista compara la protección de Dios con un castillo.

«Ciertamente, tú eres mi roca y mi castillo; guíame; encamíname. por causa de tu nombre» (Salmo 31: 3, RVC). «Tú eres mi esperanza, mi Dios, ¡el castillo en el que pongo mi confianza!>> (Salmo 91: 2, RVC). «Tú eres mi castillo de misericordia, mi fortaleza, mi libertador; eres mi escudo, y en ti me refugio» (Salmo 144: 2, RVC). Bien vale la pena refugiarnos en ese Castillo.

En la actualidad, en mi país se ha levantado una sangrienta ola de asesinatos, secuestros y crímenes horrorosos, siendo las mujeres quienes encabezan las listas de las víctimas. La gente, indignada, pide protección del gobierno; no obstante, como cristianas sabemos que solo Dios puede protegernos siendo nuestro Castillo. Estando dentro de él, el enemigo no puede derrotarnos. La buena noticia es que, a diferencia de los grandes y majestuosos castillos que solo pueden estar asentados en un lugar, nuestro Castillo no es fijo, sino que se mueve a donde vamos. Su protección nos acompaña si se lo pedimos, ¿sabes por qué? Porque somos sus hijas, sus princesas.

No temas, en él estás segura. Sal hoy a las luchas de la vida con la plena confianza de que una Fortaleza va contigo, un inquebrantable Castillo.

Posdata: Feliz porque Dios es mi Castillo.

 

 

Lecturas Devocionales para Damas 2025
“MÁS FELIZ EN CRISTO»
Por: Sayli Lucía Guardado Chan
Colaboradores: Milenia de la Rosa y Silvia García

 

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