«Quítale el orgullo a tu siervo; no permitas que el orgullo me domine. Así seré un hombre sin tacha; estaré libre de gran pecado».
Salmo 19: 13, DHH
CRISTO ENFRENTÓ Y VENCIÓ en el desierto las grandes tentaciones que asediarían al ser humano. Su victoria sobre el apetito, la presunción y el mundo, nos muestra cómo podemos hacer. Satanás ha vencido a millones tentándolos por el apetito, e induciendo a los seres humanos a ceder a pecados de presunción. Hay muchos que profesan ser seguidores de Cristo […] que, sin apenas pensarlo, se sumergen en escenas de tentación que requerirían un milagro para sacarlos sin contaminación. La meditación y la oración los habrían preservado y los habrían inducido a evitar las posiciones peligrosas en las que se han colocado por su voluntad, y las que le dan a Satanás una ventaja sobre ellos.
Las promesas de Dios no son para que las reclamemos imprudentemente,para protegernos mientras corremos temerariamente hacia el peligro, violando las leyes de la naturaleza, o desentendiéndonos de la prudencia y del juicio que Dios nos dio. Esto no sería una fe genuina, sino presunción. […] Satanás acude a nosotros con honor mundano, riquezas y los placeres de la vida. Estas tentaciones son variadas, para adaptarlas a personas de toda categoría y condición, para tentarlos y alejarlos de Dios, para servirse a sí mismos más que a su Creador. «Todo esto te daré, si postrado me adoras» (Mat. 4: 9), le dijo Satanás a Cristo. Y Satanás le dice al ser humano: «Todo esto te dare… Todo este dinero, toda esta tierra, todo este poder, honor y riquezas te daré», y el ser humano queda encantado, engañado y traidoramente arrastrado a su ruina. Si nos entregamos a la mundanalidad del corazón y de la vida, Satanás está satisfecho.
El Salvador venció al astuto enemigo, mostrándonos cómo vencerlo. Él nos dejó su ejemplo para que podamos repeler a Satanás mediante las Escrituras. Él pudo haber recurrido a su propio poder divino, […] pero su ejemplo no habría sido de utilidad para nosotros. Cristo empleó únicamente las Escrituras. ¡Cuán importante es que la Palabra de Dios sea estudiada cabalmente y obedecida, para que en caso de emergencia podamos ser «enteramente instruidos para toda buena obra» (ver 2 Tim. 3: 17, RVA) y especialmente fortificados para hacer frente al astuto enemigo!—Carta 1, 1872, pp. 2, 3.
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Devocional Vespertino Para 2022.
«NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Jacqueline Lora & Martha González.

