miércoles , 26 agosto 2026
Devocional Vespertino 2022

EL DON QUE DIOS ACEPTA

«Den, y se les dará una medida buena, incluso apretada, remecida y desbordante. Porque con la misma medida con que ustedes midan, serán medidos». Lucas 6: 38, RVC

NO NOS QUEJEMOS porque se nos pida a menudo que demos para la edificación de la causa. ¿Qué es lo que hace que estos pedidos tan frecuentes sean una necesidad? ¿No es el rápido aumento de los proyectos misioneros? Al rehusar dar, ¿no retardamos el crecimiento de estos proyectos? […]

Todos los que posean el Espíritu de Cristo manifestarán una disposición tierna y benévola, y una mano abierta y generosa. […] Se nos ha confiado la proclamación del último mensaje de misericordia para el mundo, el mensaje que debe preparar a un pueblo para permanecer en el día de Dios. ¿Comprendemos nuestra responsabilidad? ¿Estamos llevando a cabo nuestra parte en la proclamación del mensaje? El tiempo presente abunda en intereses eternos. Debemos desplegar la norma de la verdad delante de un mundo que perece en el error.— The Review and Herald, 18 de abril de 1912.

Cuanto más llevemos a la tesorería de Dios, tanto más tendremos para llevar, porque él aumentará las oportunidades y acrecentará nuestros bienes. He descubierto que este ha sido el caso en mi propia experiencia. A medida que Dios multiplique sus dones hacia nosotros no debemos tornarnos egoístas y retener los diezmos y ofrendas. Todos tenemos que desempeñar una parte en la obra de la salvación.— The Review and Herald, 26 de marzo de 1889.

Los dones y las ofrendas no comprarán la salvación para nadie. La religión de la Biblia consiste en ese desarrollo de nuestra naturaleza moral que nos induce a relacionarnos con Dios, a amar lo que Dios ama, y a odiar lo que Dios odia. Dios no aceptará nuestras ofrendas si nosotros mismos no nos entregamos. El no solo pide lo que le pertenece en términos de las posesiones que nos encomendó, sino que reclama su propiedad en nuestro cuerpo, alma y espíritu, comprados al precio infinito de la sangre del Hijo de Dios.— The Review and Herald, 31 de octubre de 1878.

Es el corazón humilde, agradecido y reverente el que hace una ofrenda dulce y aceptable para Dios.— Manuscrito 67, 1907.

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Devocional Vespertino Para 2022.
«NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Herber Perez & Martha González.

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