El divino “Yo”

 

Dios libró a Israel mediante extraordinarias manifestaciones de su potencia, y con juicios sobre todos los dioses de Egipto. “Y sacó a su pueblo con gozo; con júbilo a sus escogidos.. . para que guardasen sus estatutos, y observasen sus leyes”. Salmo 105:43-45. Los rescató del estado de esclavitud en que se hallaban, para poder llevarlos a una buena tierra, que en su providencia había preparado para ellos como un refugio contra sus enemigos, a una tierra donde pudiesen vivir bajo la sombra de sus alas. Quería atraerlos a sí mismo, para rodearlos con sus brazos eternos; y les requirió que en retribución a toda su bondad y misericordia hacia ellos no tuviesen dioses ajenos ante él, el Dios viviente, y que ensalzaran su nombre y lo glorificaran en la tierra (Historia de los patriarcas y profetas, p. 346).

Cuando los hijos de Israel cargaron todo su sufrimiento sobre Moisés, este se sintió muy afligido, y sintió deseos de murmurar porque el Señor tardaba en liberar a su pueblo. Todavía no estaban preparados para ser liberados. Tenían muy poca fe, y no estaban dispuestos a sufrir pacientemente y soportar con perseverancia sus aflicciones, hasta que Dios obrara para ellos una liberación gloriosa.

“Jehová respondió a Moisés: Ahora verás lo que yo haré a Faraón; porque con mano fuerte los dejará ir, y con mano fuerte los echará de su tierra. Habló todavía Dios a Moisés, y le dijo: Yo soy JEHOVÁ. Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, mas en mi nombre JEHOVÁ no me di a conocer a ellos. También establecí mi pacto con ellos, de darles la tierra de Canaán, la tierra en que fueron forasteros, y en la cual habitaron. Asimismo yo he oído el gemido de los hijos de Israel, a quienes hacen servir los egipcios, y me he acordado de mi pacto”.

Los hijos de Israel pasaron muchos años sirviendo a los egipcios. Solo unas pocas familias descendieron a Egipto; pero allí se convirtieron en una enorme multitud. Al estar rodeados por la idolatría, muchos perdieron el conocimiento del Dios verdadero y se olvidaron de su Ley. Y se unieron a los egipcios en su culto del sol, la luna y las estrellas, y de animales e imágenes, obra de manos de hombres. Todo lo que rodeaba a los hijos de Israel había sido calculado para que se olvidaran del Dios viviente. Pero había entre los hebreos algunos que conservaron el conocimiento del verdadero Dios. Creador del cielo y de la tierra. Estos se lamentaban de que sus hijos cada día presenciaran las abominaciones de los idólatras que los rodeaban, y aun participaran de ellas para inclinarse ante las deidades egipcias, hechas de madera y de piedra, y ofrecer sacrificios a esos objetos inanimados. Los fieles se afligían, y en su angustia clamaban al Señor que los rescatara del yugo egipcio, que los sacara de Egipto para que pudieran librarse de la idolatría y de las influencias corruptoras que los rodeaban (Spiritual Gift.s, t. 3, pp 200, 20 1 ; parcialmente en La historia de la redención, p. 115).

Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2025.
3er. Trimestre 2025 «EL EXODO: VIAJE A LA TIERRA PROMETIDA»
Lección 3: «UN COMIENZO DIFICIL»
Colaboradores: Xiomara  Moncada y Karla González

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