martes , 22 septiembre 2026
Devocion Familiar 2018Sin categoría

El Dios de quien soy

<<Pues esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, y me ha dicho «Pablo, no temas; es necesario que comparezcamos ante César; además, Dios te ha concedido todos los que navegan conmigo>>. Hechos 27: 23, 24 
DOSCIENTOS STENTA Y CINCO HOMBRES estaban desesperados en alta mar. Durante días la embarcación fue llevada de un lado para el otro como una simple hoja. Humanamente no había esperanza de salvación. Hasta los mismos aparejos de nave habían sido tirado al mar para impedirle naufragar.
En esas circunstancias de externa necesidad humana, Pablo, el prisionero que estaba siendo llevado a Roma, se colocó en un lugar estratégico para ser oído por todos y dijo: <<Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; además, Dios te ha concedido todos los navegan contigo»>>.
La seguridad con la cual el apóstol habla no admitía argumentación. No dijo: <<Oì decir que Dios puede salvarnos en estas circunstancias>>. Tampoco dijo: <<He estudiado sobre el poder que Dios tiene para proteger a sus hijos>>. Pablo dijo: <<El ángel del Dios de quien soy a quien sirvo>>. Estaba hablando por experiencia y no por simple teoría.
El no se pertenecía a sí mismo. Pertenecía a Dios. Su vida era el desarrollo de la voluntad divina. Su tiempo pertenecía a Dios, y lo demostraba al devolverle al Señor el dato sábado. Sus talentos pertenecían a Dios, y lo demostraba al devolverlos para alabanza de Dios y el crecimiento de su iglesia en el día reservado por Dios. Su cuerpo pertenecía a Dios, y lo probaba no colocando en su cuerpo cosas nocivas para la salud. Finalmente, sus posesiones pertenecía a Dios, y lo demostraba al usar para Dios sus recursos financieros
En la hora de la dificultad era esencial tener conciencia de pertenecer a Dios, porque si Dios es dueño de todo, entonces es él quien debe resolver el problema,
Pablo también dijo: <<Yo sirvo>>. El idioma griego da a entender que esta para podría ser traducido como: <<Yo adoro, vivo con él, lo conozco, paso todos los días un tiempo a solas con él y, a lo largo del día, permitió que él participe de todas mis actividades. Ese Dios a quien pertenezco y a quien sirvo, envió su ángel y me dijo que no tengo nada que temer. Todos llegaremos bien a Roma, porque es necesario que yo me presente delante del César>>. ¿Sabes tú a quien perteneces? ¿Sabes a quién sirves? En medio de los problemas de la vida, ¿puedes levantarte sin miedo y oír la voz del ángel del Señor diciendo: <<No temas, yo estoy contigo>>?
Nadie podrá confiar en Dios en medio de las tinieblas, si no aprendió a confiar en él cuando todo estaba tranquilo. Por eso es vital que los que deseen ser cada día más semejantes a Jesús lo busquen y hagan de él su Compañero, Salvador y Amigo a cada minuto.
MatinalFamiliar
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Matinal Para Toda La Familia 2018.
“A Solas Con Jesus”
Por: Alejandro Bullón

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