lunes , 14 septiembre 2026
Notas de Ellen G. White 2023

EL CONTRATO DEL DIEZMO

Aquel cuyo  corazón  refulge  con el amor  de Cristo  considerará  no solamente  como  un deber,  sino como  un placer,  ayudar  en el  avance  de la obra más  elevada  y más  santa  encomendada al  hombre:  la de  presentar  al  mundo  las  riquezas  de la  bondad,  la  misericordia  y la  verdad.

Es el espíritu de la codicia  lo que induce a los hombres  a conservar para  la  complacencia propia  los  medios  que  por  derecho   pertenecen a Dios,  y este  espíritu  es tan  aborrecible para  él  ahora  corno  cuando, mediante  su profeta, censuró  severamente a su pueblo  así: «¿Robará  el hombre  a Dios?  Pues vosotros  me habéis  robado.  Y dijisteis:  ¿En qué te hemos  robado?  Los diezmos  y las primicias. Malditos  sois con maldición,  porque  vosotros,  la  nación  toda,  me habéis  robado».  Malaquías 3:8, 9.

El espíritu  de liberalidad  es el  espíritu  del  cielo  (los hechos de los apóstoles, pp.  272,  273).

El  Señor  nos  concede sus dones  en abundancia. «Porque de  tal manera   amó  Dios  al  mundo,   que  ha dado  a su  Hijo  unigénito, para que  todo  aquel  que  en  él cree  no se pierda, mas  tenga  vida  eterna». Toda   bendición  que  recibimos  nos  llega  por   medio  de  Jesucristo.

¿No   debemos   entonces  levantarnos  y  cumplir  con  nuestro  deber hacia  Dios,  de quien  dependemos para  la vida  y la salud,  para  recibir sus  bendiciones sobre  nuestras cosechas y nuestros campos,  nuestro ganado,  nuestros   rebaños  y  nuestras   viñas?   Se  nos  asegura   que  si damos  para  la  tesorería del  Señor,  recibiremos de él  de nuevo;  pero si retenemos nuestro  dinero, él retendrá  su bendición y enviará maldición sobre  los  infieles.

Dios  ha  dicho:   «Probadme  ahora  en  esto …   si   no  os  abriré   las ventanas  de los cielos, y derramaré  sobre  vosotros  bendición hasta que sobreabunde».  ¡Qué maravillosa exposición  de bendiciones  prometidas nos  presenta  aquí el  Señor!  ¿Quién  se puede  aventurar  a robar  Dios los  diezmos  y las  ofrendas  con semejante  promesa?  «Reprenderé también  por  vosotros  al  devorador,  y no os destruirá  el  fruto de  la  tierra, ni  vuestra  vid  en  el  campo  será  estéril,  dice  Jehová  de  los ejércitos» (Testimonios para los ministros, pp.  307, 308).

El  plan de Dios en el  sistema  del  diezmo  es hermoso por su sencillez e igualdad. Todos  pueden  practicarlo con  fe y valor porque  es de origen divino. En él se combinan  la sencillez  y la utilidad, y no requiere profundidad  de  conocimiento  para  comprenderlo  y ejecutarlo.  Todos pueden  sentir que son capaces  de hacer una parte  para llevar a cabo  la preciosa obra de salvación.  Cada hombre,  mujer  y joven  puede  llegar a ser un tesorero  del Señor,  un agente  para satisfacer las demandas  de  la tesorería. Dice el apóstol: «Cada uno de vosotros  aparte algo según haya prosperado,  y guárdelo».  1 Corintios 16:2  (NRV).

Por este  sistema  se alcanzan  grandes  objetivos.  Si  todos  lo  aceptaran,  cada uno sería un tesorero  de Dios vigilante  y fiel, y no faltarían recursos  para llevar a cabo  la gran obra de proclamar el  último  mensaje de  amonestación  al  mundo  (Testimonios para  la iglesia,  t. 3, pp.  427, 428).

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Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2023.
1re. Trimestre 2023 «ADMINISTRAR PARA EL SEÑOR… HASTA QUE ÉL VENGA»
Lección 2: «PARTE DE LA FAMILIA DE DIOS»
Colaboradores: Ana Hironymus & Esther Jiménez

 

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