
Lee para el estudio de esta semana

Para memorizar
“Traigan todo el diezmo a la tesorería, y haya alimento en mi casa. Y pruébenme en esto –dice el Señor Todopoderoso–, a ver si no abro las ventanas del cielo y vacío sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde” (Mal. 3:10).
En Génesis 14, Abram había regresado de una exitosa misión de rescate de rehenes en la que había salvado a su sobrino Lot, a la familia de Lot y a las demás personas que habían sido secuestradas en Sodoma. El rey de Sodoma estaba tan agradecido por el rescate que le ofreció a Abram todo el botín de la batalla. Abram no solo rechazó la oferta, sino además le dio el diezmo de todo lo que poseía a Melquisedec.
Inmediatamente después de que Abram diezmó, el Señor dijo: “No temas, Abram. Yo soy tu escudo, y tu recompensa será muy grande” (Gén. 15:1). En efecto, el Señor le estaba diciendo a Abram: “No te preocupes. Seré tu protector y proveedor”. Luego, mucho más adelante, Moisés indicó a Israel, cuando estaba a punto de entrar en Canaán: “Cada año apartarás puntualmente el diezmo del producto de tu campo […] para que aprendas a reverenciar siempre al Señor tu Dios” (Deut. 14:22, 23).
Elena de White escribió: “Ya en los días de Adán, se requería de los hombres que ofrecieran a Dios donativos de índole religiosa; es decir, antes de que el sistema fuera dado a Moisés en forma definida” (TI 3:432).
¿Qué significa todo esto para nosotros hoy?
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Lección de Escuela Sabática Para Adultos 2023.
1re. Trimestre 2023 «ADMINISTRAR PARA EL SEÑOR… HASTA QUE ÉL VENGA»
Lección 3: *«EL CONTRATO DEL DIEZMO»*
Colaboradores: Misael Morrillo & Jeser A. Tique