martes , 23 junio 2026
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Notas de Ellen G. White

EL CIELO, LA EDUCACIÓN Y EL ETERNO APRENDIZAJE

Largo tiempo hemos esperado el retorno del Salvador, pero ello no quita seguridad  a su promesa. Pronto estaremos  en la patria  prometida. Allí Jesús nos conducirá junto  al vivo caudal que fluye del trono  de Dios y nos explicará  las obscuras providencias  por las cuales nos hizo pasar  en esta tierra para perfeccionar nuestro carácter. Allí contemplaremos con límpida  visión  las bellezas  del Edén  restaurado.  Arrojando a los pies del  Redentor las coronas  que puso  sobre nuestras  cabezas  y tocando nuestras  arpas de oro, llenaremos todo el cielo con las alabanzas  del que está sentado  en su trono.

Todo lo hermoso de nuestra patria terrenal ha de recordarnos el río de cristal  y los campos  verdes,  los árboles ondeantes  y las fuentes  de aguas vivas, la ciudad resplandeciente  y los cantores vestidos  de blanco de nuestra  patria  celestial, el mundo de una belleza  que ningún  pintor puede reproducir y que ninguna lengua humana puede describir. «Cosas que ojo no vio, ni oreja oyó, ni han subido en corazón  de hombre,  son las que ha Dios preparado  para aquellos que le aman».  1 Corintios  2:9 (El hogar cristiano, pp.  493,494).

El apóstol Pablo fue grandemente  honrado por Dios, pues fue arrebatado  en visión  santa hasta  el tercer  cielo, donde  contempló  escenas cuyas glorias no podrían  ser reveladas  a los mortales …  Le fueron revelados  [a Pablo] misterios  que habían estado  ocultos durante  siglos,  y se le dio a conocer  tanto  como  pudo  recibir  de  las formas en que actúa Dios y de cómo trata con las mentes  humanas … Pablo tuvo una visión del cielo, y al ocuparse de las glorias de allí, lo mejor  que podía hacer era no tratar de describirlas. Nos dice que ojo no había visto  ni oído oído, ni han subido  en corazón  de hombre,  las cosas que Dios ha preparado  para los que le aman. De modo que podéis llegar al límite de vuestra  imaginación, podéis usar vuestras  facultades hasta  lo máximo  para  que  abarquen  y  consideren, el  eterno  peso  de gloria, y sin embargo vuestros sentidos limitados, desfallecientes y cansados  con el  esfuerzo,  no pueden  captarlo  porque  hay un infinito más allá.  Se necesitará  de toda la eternidad  para desplegar  las  glorias y revelar  los preciosos  tesoros  de la Palabra  de Dios (Comentarios de Elena  G.  de White  en Comentario bíblico adventista  del séptimo día, t. 6, pp.  1106,  1107).

Os parece  que no aprenderemos nada allí [en el cielo]? No tenemos la menor idea de lo que se abrirá entonces delante de nosotros. Con Cristo  andaremos  al lado de las  aguas vivas. Nos revelará la hermosura y gloria  de la naturaleza.  Nos revelará  lo que él es para nosotros,  y lo que  somos  para  él. Conoceremos  entonces  la  verdad  que no podemos conocer  ahora, por causa de nuestras  limitaciones  finitas … El cielo es una escuela;  su campo de estudio, el universo;  su maestro, el Ser infinito. En el Edén fue establecida  una dependencia  de esta escuela  y,  una  vez  consumado  el plan  de redención,  se reanudará  la educación en la escuela del  Edén (El hogar cristiano, p.  496).

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Notas de Ellen G. White para la Escuela Sabática 2020.
4to Trimestre 2020 “COMO INTERPRETAR LA BIBLIA”
Lección 13: «EL CIELO, LA EDUCACIÓN Y EL ETERNO APRENDIZAJE
Colaboradores: Rosalyn Angulo & Esther Jiménez A

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