«Les he escrito a ustedes, padres, porque han conocido
al que es desde el principio. Les he escrito a ustedes, jóvenes,
porque son fuertes, y la palabra de Dios
permanece en ustedes, y han vencido al maligno».
1 Juan 2: 14, NVI
LA OBRA DE DIOS necesita la osadía, el celo y el valor de los jóvenes. El vigor mental y físico es esencial para el adelantamiento de la causa de Dios. Para planificar con una mente clara y ejecutar con mano vigorosa, se necesitan energías renovadas y pujantes. Dios requiere de las energías de los jóvenes para que su obra pueda ser promovida en todos los aspectos. Se invita a los jóvenes y a las señoritas para que le den la fuerza de su juventud, para que mediante el ejercicio de las facultades que Dios les dio, mediante el pensamiento saludable y la acción vigorosa, puedan dar gloria a Dios y salvación a los seres humanos. Jóvenes. Dios los llama a que obtengan el máximo de las facultades que les han sido confiadas. Cultiven el hábito de hacer lo mejor posible en todo lo que emprendan. Dios es su Maestro y ustedes sus siervos. […]
Siempre deben aprender en la escuela de Cristo; han de poner en esta obra su capital de energías físicas y mentales. […] El esfuerzo mental será más fácil y más satisfactorio a medida que se dediquen a la tarea de comprender las profundas cosas de Dios. […]
Pueden reunir las mejores facultades de la mente y, conscientes de su responsabilidad delante de Dios, rendir lo mejor que hay en ustedes, y no dejarán de avanzar y de vencer las dificultades. No se dediquen a una ociosa tranquilidad sin hacer un esfuerzo especial por realizar la obra. Elijan tener una parte en la gran viña del Maestro, y lleven a cabo una obra que requiera el ejercicio del tacto y de los talentos.— The Review and Herald, 20 de mayo de 1890.
Invito a los jóvenes discípulos de Cristo a levantarse, a no seguir consintiendo en la búsqueda de los placeres, en el amor de sí mismos y en el ocio. Los insto a no dejarse dominar más por las inclinaciones y las concupiscencias del corazón carnal. […] Mi oración a Dios es que el poder transformador del Espíritu Santo pueda descender sobre nuestra juventud, para que lleguen a ser agentes que obren para ganar decenas de otros jóvenes para Jesucristo, para que puedan estar entre los que serán considerados sabios, y que «resplandecerán como el resplandor del firmamento», y «como las estrellas, a perpetua eternidad» (Dan. 12: 3).— The Youth’s Instructor, 29 de junio de 1893.
#DevocionalVespertino
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias
Devocional Vespertino Para 2022.
«NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Ana Hironymus & Miguel Miguel

