«Y le dijo: «Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando han bebido mucho, el inferior; sin embargo, tú has reservado el buen vino hasta ahora»». Juan 2: IO
ENTRÓ EN MI ESCRITORIO, descalzo, y si no afirmaba con vehemencia que era él, no Io habría reconocido. Como todo joven soñador, creyó que un día terminaría un curso superior y tendría un futuro promisorio delante de sí. Pero las luces de esta vida lo confundieron. Perdió el rumbo y se sumergió en los placeres inmediatos que el mundo ofrece. Después de haber conocido el otro lado del placer y haber descubierto que la vida se escapa por entre los dedos, se acordó de Dios y en su de desesperación buscó la ayuda de un pastor. Mientras lo llevaba al hospital San José de Taguatinga, pensé en silencio en el contraste entre los métodos divinos y los métodos del enemigo. El enemigo presenta primero «el buen vino», los placeres y la aparente alegría, y después muestra el veneno que está detrás de todo eso. Jesús presenta primero el sufrimiento, el sacrificio, la renuncia y luego la vida etema de paz y alegría. El enemigo presenta en la TV un comercial hermoso: << Al éxito>> muestra a un grupo de jóvenes saludables maniobrando con arrojo sus jet esquís; después se destaca una marca de cigarrillos. Pero él nunca muestra un pulmón consumido por el cáncer o un hígado cirrótico por los efectos del alcohol. El enemigo presenta las sensaciones alucinantes de los efectos inmediatos de las drogas, pero no habla de la desesperación ni de la locura ue se apoderan del hombre después que terminan esos efectos. Muestra la perspectiva placentera de una aventura extraconyugal, pero no dice nada con relación al vacío del corazón y al complejo de culpa que sobreviene después que cesa el momento fugaz de placer. Con Cristo las cosas son diferentes. «Si alguien quiere venir en pos de mí, niéguese así mismo» (Mat. 16: 24), dice. «Mi yugo es fácil y ligera mi carga» (ll: 30), afirma. Muestra que el camino es «estrecho». «En el mundo tendréis aflicción» (Juan 16: 33), dice él, pero finalmente presenta las delicias de una vida ese ma de paz y felicidad, en un país donde no habrá más llanto, ni dolor, ni muerte. Jesús siempre guarda el mejor «vino» para el final. primero la cruz, después la gloria. Con el enemigo es diferente. Primero el placer fugaz, luego la desesperación, la locura y la muerte. Si estás enfrentando dificultades por amor de Jesús, alaba el nombre de Dios y bebe serenamente el vino inferior. Después, enseguida, verás, incluso en esta vida, el maravilloso vino que Dios tiene reservando para ti.
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Matinal Para Toda La Familia 2018.
“A Solas Con Jesus”
Por: Alejandro Bullón
