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«Dios les dará a ustedes todo lo que les falte, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús». (Filipenses 4:19)
Mi abuelo era yerbatero. Él sabía que yerbas eran buenas para bajar la fiebre, reducir el malestar estomacal, inducir al vómito o aliviar una infección pulmonar. Tal vez hoy estaría preso por pratictar medicina sin licencia, pero a finales del siglo XIX, cuando escaseaban los médicos licenciados, él salvó cientos de vidas con sus misteriosos brevajes de hierbas. Pero a pesar del conocimiento que mi abuelo tenía, el creía, por ejemplo, que la planta de tomate era venenoso.
El versículo de hoy nos dice que Dios ha prometido satisfacer todas nuestras necesidades. El bien pudo haber limitado nuestras opciones de vegetales a rábanos y calabazas, pero no lo hizo. Como siempre, fué más allá de lo necesario. Algunos de sus hijos prefieren arroz en vez de papas, maíz en vez de repollo, o coles de Bruselas en vez de frijoles. Para satisfacer nuestros gustos personales, Dios creó una inmensa variedad de vegetales que no solo son buenos para nosotros, sino también deliciosos.
Jesús nos concedió luego un toque de su poder creativo. Nos dotó con el don de la imaginación. Utilizamos ese don para crear deliciosas combinaciones y sabores. ¿A quién no se le ha hecho la boca agua mientras espera unos deliciosos espaguetis, o al ver una rica enchilada con frijoles? Si por casualidad estas sugerencias no te apetecen, imagina uno de tus platos favoritos. Lleva ahora tu imaginación más allá. Trata de imaginar las sorpresas culinarias que nos esperan allá en el cielo, salidas directamente de las manos de nuestro Creador.
Repite la siguiente oración, y llena los espacios en blanco al hacerlo.
«Gracias, Padre, por la rica variedad de vegetales que has creado, Gracias por permitirme tener mis propios gustos y preferencias, y no haber limitado mis opciones solo a __________ o __________. Gracias por haber creado _________, __________, y ___________. Gracias por prometer satisfacer todas mis necesidades y muchas de mis peticiones. Amén»
Tomado de:
Lecturas devocionales para Menores 2014
“En la cima”
Por: Kay D. Rizzo
