miércoles , 29 abril 2026
Matinal Para Damas 2016

EL BALBUCEO DE DIOS

«Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mi» (Juan 5:39, RV95).

EN SU PROGRAMA televisivo el presentador estadounidense Jay Leno puso a prueba el conocimiento de la Biblia de su público pidiéndoles que citaran uno de los Diez Mandamientos. Alguien levanto la mano y dijo «Ayúdate que yo te ayudaré». Por increíble que parezca, nadie supo hacerlo mejor. Así anda nuestra cultura.
A menudo dejamos de leer el Antiguo Testamento porque no se entiende: genealogías, leyes, sacrificios, guerras… y sin darnos cuenta, el conocimiento de tres cuartas partes de la Biblia se va perdiendo en la iglesia y en la sociedad. Eso conlleva consecuencias negativas para nuestra espiritualidad y nuestra cultura (que por cierto se encuentra bastante arraigada en él)
No nos damos cuenta de que es especialmente en el Antiguo Testamento donde Dios «balbuceó» para hacer que su pueblo se volviera hacia un camino mejor. Una vez que Jesús vino al mundo Dios ya no necesitó balbucear, pues Jesús era el Verbo y habló claramente. ¿Podemos prescindir de la lectura de esos treinta y nueve libros y seguir siendo fuertes espiritualmente? Lo cierto es que, aunque a nosotras nos cueste identificarnos con los personajes del Antiguo Testamento, ese era el libro de lectura de Jesús, su Biblia.
¿Y acaso no era Jesús un gigante de la fe? Entonces habrá que darle crédito al «alimento que comió». Poesía, historia, relatos, discursos, proverbios… todos se entrelazan de tal manera que apuntan en una sola dirección: Jesús. El mismo dijo: «Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mi» (Juan 5: 39, RV 95), y no olvides que sus «Escrituras», eran el Antiguo Testamento.
¿Cómo entender el Nuevo Testamento sin leer el Antiguo? No se puede. Jesús lo cito constantemente: «No solo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que salga de los labios de Dios» (Mat. 4:4/ Deut. 8:3); «Hablare por medio de parábolas; revelaré cosas que han estado en secreto desde que Dios hizo el mundo» (Mat. 13:35/ Sal. 78:2); «No pongas a prueba al Señor tu Dios» (Mat. 4:7/ Deut. 6:16); «Vayan y aprendan el significado de estas palabras: “Lo que quiero es que sean compasivos, y no que ofrezcan sacrificios”» (Mat. 9:13/ Ose. 6:6). ¿Te atreverías a borrar esas palabras de los discursos de Jesús y esperar que queden intactos?

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#MeditacionesDiarias
Tomado de: Lecturas devocionales para Damas 2016
“Ante Todo, Ser Cristiana”
Por: Mónica Díaz

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