
La apariencia exterior es frecuentemente un índice de lo que es la mente, y deberíamos cuidar lo que exponemos para que el mundo juzgue nuestra fe. Queremos que sigáis a Jesús como hijos queridos, obedientes a su expresa voluntad en todas las cosas. Queremos que agradéis a vuestro Redentor buscando seriamente ese adorno interior. De este modo, con la ayuda de Jesús, podréis vencer el yo día tras día. El orgullo y el amor a la ostentación quedarán excluidos de vuestro corazón y de vuestra vida. Serán estimulados la mansedumbre y el amor a la sencillez. De este modo pueden llegar a ser los jóvenes un ejército de fieles soldados de Cristo.
Vivimos en tiempos peligrosos, cuando aquellos que profesan amar y obedecer a Dios lo niegan en su vida diaria. “Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios; que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella” (2 Timoteo 3:2-5). Dios no quiere que seáis hallados en esta clase, queridos jóvenes. En su Palabra podéis aprender cómo evitar estos males y ser vencedores al fin…
“Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero, y de la palabra del testimonio de ellos” (Apocalipsis 12:11). “Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre” (Malaquías 3:16).
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Libro Mensaje Para los Jóvenes
Sección 12—LOS VESTIDOS Y LOS ADORNOS—Capítulo 117—
Por: Elena G De White
Colaboradores: Liseth Orduz & América Lara