¿Cómo, pues, podrá el siervo de mi señor hablar con mi señor? Porque al instante me faltó la fuerza, y no me quedó aliento. DAN. 10:17.
EI Dr. Drummond era un médico que tomaba con mucho escepticismo lo que había escuchado de Elena de White. En cierto momento declaró que él podía hipnotizarla y darle una visión. Un día Elena de White fue llevada en visión en presencia de Drummond. El médico se adelantó para comprobar su condición física. Luego de un tiempo palideció. «Ella no está respirando», exclamó. Su examen lo convenció de que las visiones provenían de Dios.
Algunas veces las visiones de Elena de White duraban horas; otras veces, sólo unos minutos. Pero el fenómeno físico que acompañaba a sus visiones daba evidencia de que eran sobrenaturales.
Hay pruebas físicas que acompañan la manifestación de un genuino «don de profecía» que dan evidencia de su autenticidad. Uno de ellos es la «prueba de la respiración». La palabra «inspiración» significa aliento dado por Dios. Como Dios está respirando a través del profeta, comunicando su voluntad, el profeta no tiene respiración humana durante la visión. Daniel describe esta experiencia de la visión con estas palabras: «Me faltó la fuerza, y no me quedó aliento» (Dan. 10:17).
Descubrimos algo significativo en las Escrituras sobre la forma en que Dios se comunica con sus profetas. El habla directamente, tal como lo hizo con Moisés. Habla mediante visiones y sueños. Solamente de tres maneras. Y los métodos favoritos que usan las artes psíquicas —la astrología, la lectura de las manos, mirar en un cristal, contactar a los supuestos espíritus de los muertos, la brujería— no se encuentran entre ellas. La palabra de Dios es clara: «Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él» (Núm. 12:6).
Un profeta genuino habla lo que Dios le dice. Sus mensajes son dados por el «aliento de Dios», porque provienen de Dios mismo. El profeta genuino testifica de Jesús y revela lo que Jesús le muestra en visión.
Ignorar los mensajes inspirados que Dios da a través del don de profecía es rechazar el testimonio de Jesús mismo. Podemos alabar a Dios porque él ha pensado tanto en nosotros que ha levantado el don de profecía en su iglesia de los últimos tiempos. Este don de profecía, a través de los escritos de Elena de White, provee hoy inspiración y guía para nuestras vidas. ¿Por qué no comenzar el año nuevo leyendo unas pocas páginas del libro clásico El Deseado de todas las gentes cada día? Usted nunca se arrepentirá.
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Lecturas Devocionales Familiares 2023
«SOBRE TIERRA FIRME»
Por: MARK FINLEY
Colaboradores: Familia Mariscal

