«Todos bebieron la misma bebida espiritual, porque bebían de la roca espiritual que los seguía; y la roca era Cristo». 1 Corintios 10:4, RVA15

CRISTO COMBINA los dos símbolos. Él es la roca y es el agua viva. Las mismas figuras, bellas y expresivas, se conservan en toda la Biblia. Muchos siglos antes de que llegara Cristo, Moisés lo señaló como la roca de la salvación de Israel (Deut. 32: 15); el Salmista cantó sus loores, y le llamó «roca mía y redentor mío» (Sal. 19: 14), «la roca de mi fortaleza», «peña más alta que yo», «mi roca y mi fortaleza», «roca de mi corazón y mi porción», la «roca de mi confianza». En los cánticos de David su gracia es presentada como «aguas de reposo» en «delicados pastos», hacia los cuales el Pastor divino guía su rebaño. Y también dice: «Tú les darás de beber del torrente de tus delicias. Porque contigo está el manantial de la vida». Y el sabio declara: «Arroyo que rebosa» es «la fuente de la sabiduría». Para Jeremías, Cristo es la «fuente de agua viva»; para Zacarías un «manantial abierto […] para el pecado y la inmundicia» (Sal. 19: 14; 62: 7; 61: 2; 71: 3; 73:26; 94: 22; 23: 2; 36: 8, 9; Prov. 18: 4; Jer. 2: 13; Zac. 13: 1).
Isaías lo describe como «la Roca de la eternidad», como «sombra de gran peñasco en tierra calurosa». Y al anotar la preciosa promesa evoca el recuerdo del arroyo vivo que fluía para Israel: «Los afligidos y necesitados buscan las aguas, pero no las encuentran; seca está de sed su lengua. Yo, Jehová, los oiré; yo, el Dios de Israel, no los desampararé». «Porque yo derramaré aguas sobre el secadal, y ríos sobre la tierra seca». «Porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la estepa». Se extiende la invitación a «todos ustedes, los que tienen sed: Vengan a las aguas». Y esta invitación se repite en las últimas páginas de la santa Palabra. El río del agua de vida, «resplandeciente como cristal», emana del trono de Dios y del Cordero; y la misericordiosa invitación repercute a través de los siglos: «Y el que tiene sed, venga. El que quiera, tome gratuitamente del agua de la vida» (Isa. 26: 4, VM; 32: 2; 41: 17; 44: 3; 35: 6; 55: 1, RVC; Apoc. 22: 17).— Patriarcas y profetas, cap. 37, p.
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Devocional Vespertino Para 2023.
«A FIN DE CONOCERLE»
Por: ELENA G. DE WHITE
Colaboradores: Ruben D. Salazar & Miguel Miguel
