«La mujer le dijo: «Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva?»». Juan 4: 1 1
LA MUJER SAMARITANA era una mujer que había vivido toda la vida buscando algo mejor. Se casó y el casamiento no duró, y luego trató una segunda, una tercera y una quinta vez. Siempre tratando, siempre buscando, siempre intentando encontrar. Ese día, como todos los días, había ido al pozo a buscar agua. El agua del pozo duraba poco tiempo. Al día siguiente tenía que volvera buscar. Escogió el mediodía para dirigirse al pozo, porque en esa tierra calurosa no habría nadie a esa hora y ella también quería un poco de paz. Estaba cansada de las críticas y la condenación de las personas. La samaritana es un símbolo del hombre moderno que busca un sentido para su existencia. ¿Qué es la vida? ¿Levantarse, comer, trabajar, retornar y dormir? Muchos hombres piensan que si tuvieran dinero, mucho dinero, serían felices; entonces inician una carrera sin tregua hasta corren detrás de las aventuras, el poder, la fama, los placeres o el reconocimiento; pero aunque muchas de esas cosas sean esenciales y útiles en la vida, no son las que dan verdadero sentido a la existencia. Tú puedes beber de todas las fuentes de este mundo y siempre quedarás con sed, porque las aguas de este mundo no satisfacen. En la Segunda Guerra Mundial muchos soldados murieron de sed en alta mar. Alrededor de ellos había conseguir lo que quieren, para descubrir que no es el dinero lo que da sentido a la vida, Otros agua, millones y millones de litros de agua, pero el agua del mar no satisface; por el contrario, provoca más sed. Ahora la samaritana estaba delante de Jesús, quien le ofrecía el agua que, si la bebía, le impediría tener sed alguna vez, y ella le pregunta: «Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva?» Muchos hombres continúan preguntando hoy: ¿Cómo puede el cristianismo resolver mis problemas? ¿Qué puede hacer Jesús para llenar el vacío de mi corazón? «Creer en Cristo» es demasiado simple. «Necesito algo más racional, más científico, más coherente», dicen, y se quedan en la indecisión, en la angustia, en la búsqueda incesante. Pero lo que Jesús está queriendo decimos esta mañana es que él no necesita una cuerda para sacar el agua. No necesita «píldoras» para darte una noche de sueño tranquilo. No necesita circunstancias confortables para darte paz, porque él es el agua y también es la paz. ¿Por qué no decirle antes de salir para el trabajo: «Señor, te acepto como mi Señor y Salvador. Ven, y camina a mi lado a lo largo del día» ?
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Matinal Para Toda La Familia 2018.
“A Solas Con Jesus”
Por: Alejandro Bullón
