
Billy estaba viendo una película llamada Un día en la vida de un niño en África. La familia de la historia vivía en una casa pobre. A Billy le pareció rara la manera en la que el niño se bañaba.
– ¡Mamá, ven a ver! Este niño no tiene ducha. Usa una vasija con agua que vuelca sobre su cabeza.
– Hijo mío, en muchos lugares del mundo no llueve y hay muy poca agua, así que las personas tienen que ir a buscarla muy lejos. Afortunadamente, aquí sale por la llave, pero no hay que desperdiciar este precioso líquido.
¿Y yo?
El agua es tan necesaria que no podemos vivir si no la bebemos.
Mi oración para hoy
Querido Jesús, manda la lluvia para que el agua nunca nos falte.
En la Biblia leemos:
«Porque falta la lluvia y la tierra está reseca» (Jeremías 14: 4).
«CADA DÍA CON JESÚS»
Por: Maria Augusta Lopes, Lara Figueiredo, Paulo Sérgio Macedo
