sábado , 24 octubre 2026
Devocional Vespertino 2024

«DOS CAMINOS»

     

«El Señor miró con agrado a Abel y a su ofrenda, pero no miró así a Caín ni a su ofrenda, por lo que Caín se enojó muchísimo y puso muy mala cara».Génesis 4: 4, 5, DHH.

Caín se presentó a Dios con murmuración e incredulidad en el corazón tocante al sacrificio prometido y a la necesidad de las ofrendas expiatorias. Su ofrenda no expresó arrepentimiento del pecado. Creía, como muchos creen ahora, que seguir exactamente el plan indicado por Dios y confiar enteramente en el sacrificio del Salvador prometido para obtener salvación, sería una muestra de debilidad. Prefirió depender de sí mismo. Se presentó confiando en sus propios méritos. No traería el cordero para mezclar su sangre con su ofrenda, sino que presentaría sus frutos, el producto de su trabajo. Presentó su ofrenda como un favor que hacía a Dios, para conseguir la aprobación divina. Caín obedeció al construir el altar, obedeció al traer una ofrenda; pero rindió una obediencia parcial. Omitió lo esencial, el reconocimiento de que necesitaba un Salvador. Caín y Abel representan dos clases de personas que existirán en el mundo hasta el fin del tiempo. Una clase se acoge al sacrificio indicado; la otra se aventura a depender de sus propios méritos; el sacrificio de estos no posee la virtud de la intervención divina y, por lo tanto, no puede llevar al ser humano al favor de Dios. Únicamente por los méritos de Jesús son perdonadas nuestras transgresiones. […] Afirman algunos que la humanidad no necesita redención, sino desarrollo, y que ella puede refinarse, elevarse y regenerarse por sí misma. Como Caín pensó lograr el favor divino mediante una ofrenda que carecía de la sangre del sacrificio, así obran los que esperan elevar a la humanidad a la altura del ideal divino sin valerse del sacrificio expiatorio. La historia de Caín demuestra cuál será el resultado de esta teoría. Demuestra qué será el ser humano sin Cristo. La humanidad no tiene poder para regenerarse a sí misma. No tiende a subir hacia lo divino, sino a descender hacia lo satánico. Cristo es nuestra única esperanza. «¡En ningún otro hay salvación! Dios no ha dado ningún otro nombre bajo el cielo, mediante el cual podamos ser salvos» (Hech.4: 12, NTV).—Patriarcas y profetas, cap. 5, pp. 52, 53         www.meditacionesdiarias.com https://www.facebook.com/meditacionesdiariass https://play.google.com/store/apps/details?id=com.meditacionesdiarias.mobile

 Devocional Vespertino para 2024. «Conflicto y Valor» Por: Elena G de White Colaboradores: Ismael Sánchez y Silvia García

 

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