miércoles , 16 septiembre 2026
Matinal Para Damas 2019

DONCELLA ABNEGADA

Llamaron a Rebeca, y le dijeron: «¿Irás tú con este varón?». Y ella respondió: «Sí, iré». Génesis 24:58 

Rebeca

EI nombre «Rebeca» en hebreo quiere decir «cadena». La protagonista de nuestro relato era una joven muy hermosa que jamás había tenido relaciones íntimas con ningún varón. Muchos jóvenes la admiraban y deseaban casarse con ella, pero Rebeca había colocado su futuro en las manos de Dios, y oraba por el esposo que el Señor tenía preparado para ella.

Isaac, que quiere decir «risa», era el hijo de la promesa, pero ya era un hombre maduro y no se había casado. Su padre Abraham estaba preocupado, pues Dios le había prometido ser padre de naciones, pero Isaac ni siquiera tenía novia, así que decidió mandar a su siervo Eliezer a buscar entre su parentela una esposa para su hijo. Eliezer siguió las instrucciones de su amo, y cuando llegó a la fuente donde las hijas de los ciudadanos de Nacor buscaban agua, dijo: «Jehová, Dios de mi señor Abraham, haz, te ruego, que hoy tenga yo un buen encuentro. […] Y antes que él acabara de hablar, salió Rebeca con su cántaro sobre el hombro» (Génesis 24:12, 15).

Eliezer le pidió a Dios una señal: que la joven elegida fuera la que le diera de beber a él y a sus camellos. Él le pidió agua a Rebeca y ella le ofreció agua para él y para sus camellos. Mientras Eliezer veía a esa doncella abnegada sacar agua, comprendió que Dios estaba respondiendo su oración. Entonces le pidió alojamiento a Rebeca y ella con gusto los llevó a su casa, y su familia le dio hospedaje. En seguida, Eliezer pidió la mano de Rebeca, quien gustosamente aceptó, y cuando sus padres le preguntaron: «¿Irás tú con este varón? Ella respondió: ‘Sí, iré'» (vers. 58).

Aunque Rebeca jamás había visto a su misterioso prometido, aceptó la propuesta sin vacilar, segura de que era Dios quien lo había elegido para ella. Así, la joven trabajadora, compasiva y abnegada, vio el premio de su bondad. Llegó a ser la esposa del hijo de la promesa, e ingresó en el linaje del Mesías. Pidamos a Dios que nos conceda el don de la bondad, y propongámonos servir a quien lo necesite. Y así como Rebeca se casó con el hijo de Abraham, nosotras podamos desarrollar una relación espiritual con el Hijo de Dios. —

Ruth A. Collins 

 

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Tomado de: Lecturas Devocionales para Damas 2019
“Hijas del Rey”
Por: Diana de Aguirre
Colaboradores: Norma Salinas & Paty Solares

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