1. ¿A quién revela Dios sus designios? (Amós 3:7)
2. ¿Cómo se comunica Dios con el profeta? (Números 12:6)
3. ¿Puede una mujer ser profeta? (Joel 2:28)
EL DON PROFÉTICO EN LA IGLESIA VERDADERA
4. ¿Tuvo profetas la iglesia primitiva? (1 Corintios 12:28)
5. ¿Qué estaba predicho acerca del don profético en la iglesia verdadera? (Apocalipsis 12:17; 19:10)
6. La promesa del don profético se cumplió en la Iglesia Adventista en la persona de la señora Ellen G. White. (Ver comentario)
¿QUÉ DEBO HACER?
1. Apreciar las profecías (1 Tes. 5:20)
2. Estar atento a las profecías (2 Pedro 1:19)
3. Creer en los profetas (2 Crónicas 20:20)
TEMA DE ESTUDIO
El Don de Profecía. El profeta es elegido por Dios. (Deuteronomio 18:15) Habla las palabras de Dios. (Deuteronomio 18:18) Recibe las revelaciones por medio de sueños y visiones. (Joel 2:28; Salmo 89:19; Job 33:14-16; Ezequiel 1:1) Las visiones eran acompañadas de notables fenómenos físicos: a) Pérdida de la fuerza. (Daniel 10:8, 17) b) Inconsciencia. (Daniel 10:9) c) Ausencia de respiración. (Daniel 10:17) d) Los ojos permanecen abiertos. (Números 24:3, 4) e) Recibe fuerza sobrehumana. (Daniel 10:18).
El Don de Profecía en la mujer. El don de profecía fue concedido a muchas nobles mujeres: María. (Éxodo 15:20) Débora. (Jueces 4:4) Hulda, (2 Reyes 22:14) Noadías. (Nehemías 6:14) Ana. (Lucas 2.36) cuatro hijas de Felipe. (Hechos 21:8, 9).
Pruebas del verdadero profeta. Dios previene contra los falsos profetas. (1 Juan 4:1; Mateo 7:15; 24:24) Características del profeta verdadero: a) Habla de acuerdo a la ley y al testimonio. (Isaías 8:20) b) Sus frutos son dignos. (Mateo 7:20) c) Sus predicciones se cumplen. (Jeremías 28:9) d) No induce al pueblo a la apostasía. (Deuteronomio 13:1-3) e) Inducirá a seguir a Jesús. (2 Corintios 10:5) f) Su enseñanza concuerda con la de otros profetas. (1 Corintios 14:37) g) Declara lo que Dios le inspira y no habla de sí mismo. (Jeremías 23:14) h) Reprueba el pecado. (Jeremías 23:22).
ELENA G. WHITE – VIDA Y ESCRITOS
La Iglesia Adventista del Séptimo Día contó con el Espíritu de Profecía en la persona de Elena G. White. Ella nació en Gorham, Maine el 26 de noviembre de 1827. Sus padres fueron Roberto y Eunice Harmon. Pocos años después la familia se radicó en Portland. A la edad de nueve años fue herida con una piedra arrojada por una condiscípula. El accidente casi le costó la vida. Permaneció inconsciente tres semanas y tuvo que abandonar la escuela. En 1840, a la edad de doce años entregó su corazón a Dios y fue bautizada por un ministro metodista. Con varios miembros de su familia, Elena asistió a unas reuniones adventistas en Portland, y en 1842 aceptó plenamente las doctrinas; por lo cual en 1843 fue desfraternizada de la iglesia Metodista. Elena era una valiente misionera y ayudaba en la proclamación del mensaje.
Una mañana de diciembre de 1844, estando reunida con otras personas para orar, tuvo la primera de varias visiones, en la cual presenció el viaje del pueblo adventista a la ciudad de Dios. A los 17 años relató la visión a los creyentes de Portland que la aceptaron como luz de Dios. Luego realizó una serie de viajes para relatar esa y otras visiones, y a la vez luchar contra distintos movimientos fanáticos que pugnaban por entrar en el grupo de creyentes. En un viaje que efectuó a Orrington, Maine, conoció al joven predicador adventista, Jaime White, con quien contrajo matrimonio a fines de agosto de 1846.
Jaime y Elena estudiaron detenidamente un folleto del pastor José Bates titulado: «El Descanso del Séptimo Día». Aceptaron la verdad del sábado, y el 7 de abril de 1847 se le mostró una visión en la cual veía la ley de Dios con un halo de luz que resplandecía sobre el cuarto mandamiento. De su matrimonio tuvo cuatro hijos varones. En agosto de 1881 el pastor Jaime White falleció.
LAS VISIONES
Miles de personas tuvieron la oportunidad de ver a la señora White en visión. Se manifestaban en ella los mismos fenómenos descritos en la Biblia respecto a los profetas de la antigüedad. En una de sus visiones, tomó una pesada Biblia de casi nueve kilos y la mantuvo en alto durante media hora. En sus visiones era transportada a otros países, que luego reconoció en sus viajes.
Una de sus visiones más importantes fue acerca del «Gran Conflicto entre el bien y el mal». Tuvo lugar en marzo de 1858, en Ohio.
Otra visión importante fue acerca de la salud. Debido a esa visión la iglesia comenzó a darle importancia a la temperancia y a la obra médica. En total tuvo cerca de dos mil sueños y visiones con revelaciones acerca de todos los aspectos de la verdad y la organización de la nueva iglesia.
MISIONERA
Junto con su esposo viajó extensamente por los Estados Unidos predicando, ayudando en la organización de la iglesia y luchando contra diversos problemas y errores. Desde el otoño de 1885 hasta el verano de 1887 estuvo en Europa. Visitó Inglaterra, Alemania, Francia, Italia, Dinamarca, Noruega y Suecia.
En 1891 se le pidió que fuera a Australia donde ayudó a fortificar y establecer la obra. Ayudó a escoger el terreno para el famoso colegio de Avondale y dio un gran impulso a la obra.
PREDICADORA
Predicó a enormes multitudes en ocasión de los Congresos Generales de la Iglesia Adventista y de reuniones devocionales anuales. Su voz podía escucharse distintamente a varios centenares de metros. Sus mensajes eran altamente apreciados. Muchas veces fueron una voz a tiempo para salvar a la iglesia de graves errores.
ESCRITORA
Escribió miles de páginas, y alrededor de 45 grandes e importantes libros. Entre los principales están: «El Camino a Cristo, El Conflicto de los siglos, El Deseado de Todas las Gentes, Patriarcas y Profetas, Educación Cristiana, El Ministerio de Curación, «Testimonios para la Iglesia».
MUERTE
Los últimos quince años los dedicó a escribir en su casa de Elmshaven. Después de un accidente que la mantuvo cinco meses en cama, falleció el 16 de julio de 1915 a los 87 años de edad, y 71 años de fiel servicio a la obra de Dios. Fue sepultada en el cementerio de Oak Hill, Battle Creek, Michigan.
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La Fe de Jesús 2021.
Lección 17: «DON DE PROFECÍA»
Colaboradores: Lorenia Beltran & Dr. Daniel Bermúdez Bethel
