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Por lo cual, teniendo los lomos de vuestro entendimiento ceñidos con templanza, esperad
perfectamente en la gracia que os es presentada cuando Jesucristo os es manifestado. (1
Pedro 1:13)
Cada uno de nosotros tenemos una obra individual que llevar a cabo que consiste en ceñir los lomos de nuestro entendimiento, ser sobrios y velar en oración. Se debe dominar firmemente el entendimiento y obligarlo a espaciarse en los temas que fortalecerán las facultades morales…Los pensamientos deben ser puros y las meditaciones del corazón, limpias, para que las palabras que pronunciáis sean aceptables al Cielo y sirvan de ayuda a vuestros semejantes. (RH, 12-05-1888)
Se debe vigilar celosamente la mente. No se permitirá que entre en ella lo que dañe o destruya su saludable vigor. Pero para impedir esto, debe estar saturada de buena semilla, que brotando a la vida, produzca ramas que den fruto…. Un campo inculto pronto produce un denso matorral de abrojos y malas hierbas, que agotan tan la tierra y no prestan ninguna utilidad al dueño. La tierra está llena de semillas arrojadas y llevadas por el viento de todas partes; y si no se la cultiva, estas últimas crecerán por sí solas, ahogando toda planta fructífera que lucha por subsistir. Si se arara el campo y se lo sembrara, estas hierbas inútiles serían desarraigadas y no podrían desarrollarse. (RH, 09-11-1886)
Los jóvenes que encuentran gozo y alegría en la Palabra de Dios y en la hora de oración, se sentirán constantemente refrigerados por corrientes de la Fuente de la vida. Alcanzarán una altura de excelsitud moral y una amplitud de pensamiento que otros no comprenderán. La comunión con Dios estimula los buenos pensamientos y las aspiraciones nobles, las percepciones claras de la verdad y los propósitos elevados. Aquellos que de este modo unen sus almas con Dios son reconocidos por él como hijos suyos. Constantemente alcanzan alturas mayores, adquieren clara visión de Dios y de la eternidad, hasta que el Señor los convierte en canales de luz y de sabiduría para el mundo. (4T:624)
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Devocional Vespertino
“Mi Vida Hoy”
Marzo – Una vida consagrada
Por: Elena G. de White
